Peliculas del recuerdo

Yo, el Halcón (1987, Menahem Golan) Over the Top


Otra obra magna de la grandísima productora Cannon, aunque esta vez hay que reconocerles que innovaron de lo lindo creando la primera película –si obviamos Destroyer: Brazo de acero (1986) - de pulsos de la historia y la más icónica hasta el día de hoy. Aunque esto tampoco sorprende de una productora que en 1984 había estrenado la primera película sobre “break dance” : Bre         akin (1984).

Los inefables primos Menahem Golan y Yoram Globus ya habían trabajado con Sylvester Stallone en Cobra (1986) coproduciendo junto con la Warner Bros y había resultado un éxito financiero. Así que se empeñaron en volver contratar a toda costa a un Sylvester Stallone que rechazó una tras otra vez el papel hasta que aceptó cuando le ofrecieron 12 millones de dólares, casi la mitad del presupuesto de la película (25 millones). Stallone, quien también escribiría el guión (historia de David Engelbach y Gary Conway junto con Stirling Silliphant (En el calor de la noche, Harry el ejecutor), llegó a declarar que también aceptó porque pensó que nadie la vería.

Para la promoción, la Cannon contactó con profesionales del mundo del pulso y se creó una competición con el nombre de la película (Over the Top en inglés) que duró un año y pasó por diversos países de EEUU, Europa, Japón e Israel … ¡De locos! Luego se usaron imágenes reales de la competición para recrear la final.
La dirección corre a cargo del propio Menahem Golam y cuenta con banda sonora del gran Giorgio Moroder.


La historia es muy sencilla. Lincoln Hawk (Stallone) es un camionero que entre viaje y viaje gana un dinero extra echando pulsos. Su mujer Christina (Susan Blakely) se encuentra muy enferma y le pide que vaya a recoger a su hijo Michael (David Mendenhall) a la escuela militar donde permanece interno. Hawk los abandonó hace diez años, pero Christina, en su lecho de muerte, quiere que se conozcan. El problema es que el padre de ella (Robert Loggia) tratará de inmiscuirse en la relación por todos los medios. Hawk intentará recuperar a su hijo de camino al Campeonato Mundial de Pulsos que se celebra en Las Vegas.

Lo que nos encontramos en Yo, el Halcón es una curiosa mezcla de drama y película de acción que resulta muy chocante por diversos motivos que la convierten en una obra esperpéntica y descabellada, pero ahí es donde gana los enteros y reside su encanto…

Podemos observar dos partes claramente diferenciadas. La primera trata sobre la relación entre Hawk y su hijo Michael mientras son perseguidos por los secuaces de su abuelo. La segunda es la que corresponde al campeonato mundial de pulsos, vamos la que estamos deseando ver.


 La relación padre-hijo se resume en que el niño se pasa la mitad del tiempo llorando y pataleando mientras que Hawk trata de darle lecciones de vida y son puteados sistemáticamente por un abuelo odioso (Robert Loggia) que parece extraído de la mafia siciliana. En este punto hay que remarcar que el hijo es uno de los niños más asquerosillos y repelentes que se recuerdan en la historia del cine. Incluso en la parte final de la película, cuando supuestamente el chico ya no es un pijo y un listillo redomado, sigue dando el mismo asco. Y es que cuando uno veía la película de chavalete se imaginaba que Stallone era su padre. Stallone era nuestro Rocky, nuestro Rambo, nuestro Cobra … ¡Cómo no íbamos a odiar a ese engendro maligno con la manera que maltrataba a Stallone!

Por supuesto , la altura intelectual de Haws tampoco ayudaba mucho a que el chaval se comportase. Su filosofía de la vida se limita a la dicotomía camión-pulsos en un intento bastante bochornoso de identificar metafóricamente estos elementos con conceptos tan elevados como sacrificio y fuerza de voluntad. No es que esto tenga por qué ser malo,  lo malo es que transmite sus enseñanzas de manera tan simplona que da vergüenza ajena. Ejemplo de esto es la secuencia de los pulsos entre su hijo y un macarrilla de tres al cuarto en un bar de carretera. Vaya manera de traumatizar al chiquillo, ¡y qué cara loco tenía el macarrilla!


 Un diálogo que sintetiza la moralina de la película es el que sigue:

“Pero también eres un maldito niño mimado al que siempre se lo han dado todo hecho. Debes empezar a hacer las cosas por ti porque te aseguro que la vida no regala nada a nadie. No sé si me comprendes. Si quieres algo, Mike, debes ganártelo.”

Y claro está que gana el pulso al macarrila. Aunque tenga más años, sea más fuerte y le doble el tamaño.
Como veis es la típica ideología norteamericana que impregnaba las películas de los ochenta en la que uno puede conseguir todo lo que quiere si se lo propone. De hecho el personaje de Hawks está basado en John Brzenk, un luchador de pulsos profesional que vencía a adversarios mucho más grandes y pesados que él. Por otro lado, este tipo de papel, el del hombre que supera a adversarios más fuertes, ya lo había interpretado Stallones en Rocky.

Otra cosa que choca mucho es que cada dos por tres se escucha una canción de la banda sonora que incluye Winner Takes It All, interpretada por Sammy Hagar. En concreto, Meet Me Half Way de Kenny Loggins debe sonar treinta veces. Es exagerado, os lo juro por Snoopy.


Llegamos a la locura final: el Campeonato Mundial de Pulsos. Como os había señalado al principio, para recrearla se utilizaron imágenes del verdadero campeonato mundial de pulsos. Luego se intercalaron con las de la grabación. Mucho público que había asistido a la final participó como extra en la grabación, así como muchos luchadores profesionales como el propio John Brzenk (el luchador en el que se inspiraron para crear a Hawks),  Cleve Dean o Allen Fisher.  El propio  Rick Zumwalt (Bob Hurley) era un luchador de pulsos real que se afeitó la cabeza para el papel recibiendo 10.000 dólares a cambio.

Treinta minutos de músculos hipertrofiados, rostros desencajados, venas a punto de reventar, sudor, testosterona a chorro, gritos guturales propios de bestias ignotas , situaciones estrambóticas y frases legendarias. Eso no es una final de pulsos, es un puto carnaval y los luchadores son personajes propios del esperpento: imaginaros al adversario de Hawk (Grizzly) fumándose un puro que se traga antes de comenzar y en el segundo pulso pegándose  un buen lingotazo de aceite de motor para calentar …




Luego está la apoteósica parte de los comentarios de los luchadores dirigiéndose a cámara …

Grizzly: Cuando salgo a esa mesa la persona que está frente a mí es un mortal enemigo. Y le odio.

Perro Loco Madison: No me gusta que la gente se me acerque para decirme eso de “Macho, eres el mejor” A mí no me hace falta que la gente me lo diga. Si gano es únicamente porque yo he querido ser el mejor. Al menos una vez en la vida.

Bosco : Mi cuerpo es un motor. Este es el enchuche (refiriéndose al brazo). Y voy a encenderlo ahora mismo.

Hawk: Lo que yo hago es intentar coger mi gorra y darle vueltas. Y eso es como un interruptor que se conecta. Y cuando se conecta me siento otra persona. Me siento como …como una máquina. Un camión.

Bob Hurley: Yo cuando me pongo a luchar voy a romperles el brazo. Es lo que sé hacer y lo consigo. No valen segundos lugares. Hay que ser el número uno. Los segundones apestan.


 Yo, el Halcón resultó un fracaso en taquilla recaudando 16 millones de dólares con un presupuesto de 25, recibió malas críticas y David Mendenhall ganó dos premios al peor secundario y peor nueva estrella en los Golden Raspberry Awards (Stallone fue nominado a peor actor pero no ganó).


Pero eso a muchos nos importa un huevo. Imposible que Yo, el Halcón no fuese de nuestras favoritas en la infancia. Molaba porque te imaginabas conduciendo un camión y entrenando con el entrañable de Sly. Además desató la fiebre de los pulsos en el colegio. La de dedos que retorcí empleando la artimaña de Lincoln Hawk …


GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

CINCO PELÍCULAS DIFERENTES PARA LA NOCHE DE HALLOWEEN

Supongo que (como a mí) a muchos os traiga al pairo la noche de Halloween. Eso sí, no se puede negar que es una excusa perfecta para pegarse un buen maratón de películas de terror.  Y ese es el motivo de este artículo: recomendaciones para ver esta noche . Pero os advierto, no esperéis encontrar aquí las películas más terroríficas de todos los tiempos. Y es que siempre me han cansado las típicas listas tipo “top 10” en las que se repite una y otra vez lo mismo. A mí Halloween siempre me ha parecido una fiesta en el que el componente lúdico y divertido iguala, e incluso supera , al terrorífico. Por lo que propongo cinco (no creo que la noche de para más) películas diferentes en las que se conjuga humor y terror seguidas de sus respectivos links donde las comento. Así que sin orden de preferencia ...

EL REGRESO DE LOS MUERTOS VIVIENTES (1985, Dan O Bannon)



NOCHE DE MIEDO (1985, Tom Holland)



UNA PANDILLA ALUCINANTE (1985, Fred Dekker)



HOUSE, UNA CASA ALUCINANTE (1986, Steve Miner)



EL TERROR LLAMA A SU PUERTA (1986, Fred Dekker)




GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

Robocop (1987,Paul Verhoeven) Robocop



Vivo o muerto, tú vendrás conmigo


Lugar: Detroit

Año:  Futuro  distópico extremamente violento.

Historia: Murphy es un policía recién destinado a la comisaría de una ciudad infestada de delitos violentos. En su primera misión resulta herido de gravedad y dado por muerto. La OCP (multinacional a la que pertenece la policía) utiliza su cuerpo para crear un nuevo ser mitad humano y mitad robot. Un policía perfecto, prácticamente invulnerabe, dotado de fuerza descomunal, precisión milimétrica de disparo, almacenaje portentoso de datos y un estricto código deontológico que guía su conducta.

Nace Robocop. Sus directrices son: servir al público, proteger a los inocentes, defender la ley.


 Ed Neumeier decide abandonar su trabajo como ejecutivo de la Universal para escribir un guión sobre un robot policía claramente inspirado en Blade Runner. En 1984 conoce a Michael Miner (director de vídeos musicales) . Este tenía un proyecto parecido en el que un policía resultaba gravemente herido y era transformado en un cyborg, El título de su proyecto era SuperCop. Ambos fusionaron sus ideas. Así nació Robocop; una historia ambientada en un futuro distópico de un héroe inspirado en los cómics de Juez Dredd y Rom , y en la serie japonesa Space Sheriff Gavan.

Después de que el guión fuese rechazado por muchas productoras tras ser considerado como una idea ridícula, fue Orion - mucho influyó el éxito que supuso Terminator - la que aceptó la idea. El problema al que se enfrentaban era el de encontrar director. Y es que, en palabras del productor Jon Davison : “Muchos directores consideraban que Robocop era un título tonto. Ni siquiera a Orion le gustaba, les parecía estúpido.”
El guión teminó cayendo en manos de un Paul Verhoeven que ya había trabajado con Orion en la coproducción (EEUU-Holanda-España)  Los señores del acero. Verhoeven comenzó a trabajar en los Estados Unidos por una situación paradójica (más teniendo en cuenta que se define de izquierdas). Según sus propias palabras: “Todas mis películas holandesas habían sido financiadas sin pega alguna cuando ostentaba el poder un gobierno de derechas. Pero cuando cambió a un gobierno de izquierdas todo fueron impedimentos . La primera vez que le sucedió esto fue con Vivir a tope (1980), por considerarla "decadente y perversa”.



Pero la cuestión es que como a  tantos otros directores previos iba a rechazar la película tras leer el guión. Esto fue por dos motivos.

Primero: le horrorizó. Tanto es así que al parecer lo arrojó al suelo. Fue su mujer quien lo recogió intrigada. Tras leerlo detenidamente le hizo ver que había mucho más contenido escondido bajo esa aparente y descabellada historia de serie B de lo que aparentaba…

Segundo: no estaba acostumbrado a trabajar con semejante arsenal de efectos especiales. Además. Era su primera incursión en la ciencia ficción . Sin embargo fue gran amante del género en su juventud por lo que le vinieron a la mente las películas Ultimatum a la Tierra (1951) y Metrópolis (1927) de Fritz Lang  como modelos para el cyborg.




Verhoeven caviló. Contempló seriamente las posibilidades humanísticas de la historia. Aceptó el encargo… Hoy la considera su mejor película norteamericana…

Para el papel de Murphy/Robocop se pensó en actores como Michael Ironside o Arnold Schwarzenegger, pero eran demasiado corpulentos y quedarían ridículos con el traje de Robocop. El elegido fue Peter Weller. Les había gustado como actor en Las Aventuras de Buckaro Banzai, era muy delgado (corría maratones) por lo que se adaptaría dentro del traje perfectamente, al saber artes marciales daría la talla en las escenas de acción y poseía un rasgo físico crucial para interpretar a Robocop: la mandíbula marcada (puesto que era la única parte del rostro que se iba a ver esto resultaba imprescindible).

Contrataron a Stephanie Zimbalist como Lewis, la compañera de Murphy,  pero abandonó el proyecto un par de semanas antes de empezar a rodar. La reemplazó Nancy Allen (Carrie, El experimento Philadelphia).


Pero si hay actores memorables en Robocop estos son los villanos. Dick Jones es interpretado por un Ronny Cox (Cox repitió otra vez rol y director en Desafío Total (1990)), un papel para el que en principio se había pensado en en Kurtwood Smith quien  al final interpretó a Clarence Bodikker, el jefe de la banda de criminales sicóticos. Fue Verhoeven el que le dotó de gafas para caracterizarlo como al jefe de las SS Heinrich Himmler. Tanto Smith había como Cox habían interpretardo hasta entonces papeles opuestos a los que se les pedía en esta ocasión. Verhoeven los eligió a propósito para retorcer sus roles habituales.
Junto con Kurtwood Smith , Ray Wise (el inolvidable padre de Laura Palmer en Twin Peaks) , Paul McCrane y Jesse Goins forman el cuarteto de criminales.
El tristemente fallecido Miguel Ferrer (también compañero de reparto de Wise en Twin Peaks) interpreta al despiadado “yuppie” Bob Norton.

Es curioso que mientras que casi todo el equipo recuerda el rodaje como infernal debido al calor que tuvieron que soportar (comenzó el 6 de agosto y terminó el 20 de octubre de 1986 en localizaciones de Dallas y Pennsylvania) y a la cantidad de trabajo (con el consecuente cansancio acumulado), Smith y Wise guardan muy buenos recuerdos. El pasar  mucho tiempo juntos en su tiempo libre (no había nada que hacer a partir de las 17:00) forjó una verdadera camaradería entre ellos y esa química se nota en sus actuaciones conjuntas.




Pero no todo fue un camino de rosas. En la escena en la que destruyen una calle con las armas que les da Dick Jones, sufrieron cortes y quemaduras tras una explosión descontrolada en la que se demolió realmente un edificio. Debido a este accidente, ambos recibieron una paga extra como especialistas.

Pero si alguien cargó con  el Sambenito, ese fue Peter Weller. Rob Botin se encargó del diseño del traje de Robocop, pero tanto Verhoeven como la producción cambiaron multitud de  veces de opinión (se acabó gastando un millón de dólares al llegar a crearse seis diseños distintos) provocando una gran frustración a Botín quien retiró su palabra a Verhoeven y dejó de aparecer por el rodaje.  Al final el retraso fue tal que no se entregó hasta el día mismo del rodaje obligando a adaptarlo sobre la marcha (recordemos que Weller nunca lo había probado), lo que conllevó que Weller tardase once horas en enfundárselo (a partir de entonces tardaría hora y media). Weller define ese día como uno de los más deprimentes de su vida. 
Pero ese no fue el mayor problema. Weller había preparado a conciencia su interpretación como Robocop y para eso había contratado los servicios del profesor de mimo Moni Yakin. Weller practicó durante semanas con un traje de hockey en medio de Central Park tratando de imitar los movimientos de una serpiente. La cuestión es que al probarse el traje fue incapaz de moverse por lo pesado que resultaba. Esto forzó una suspensión de dos días de grabación y que Weller tuviera que olvidar todo lo aprendido y reinterpretar los movimientos adaptándolos al traje real.
Mas no fue eso todo lo que el pobre Peter tuvo que sufrir. Para las escenas en la que aparece sin casco tardaban seis horas y media en  maquillarle (también obra de Rob Botin), más la hora y media que tardaba en ponerse el traje sumado a lo que durase el rodaje ese día…¿Os parece bastante? Pues no. Si el resto del reparto pasaba calor, imaginaros Weller dentro del traje de Robocop. Perdía kilo y medio diario a causa de la deshidratación.


Aunque Botín hizo un trabajo fabuloso (pese a todas las trabas que tuvo que soportar) , Verhoeven tenía miedo de que si mostraba a Robocop de forma repentina el público lo consideraría ridículo. Lo que hizo Verhoeven muy inteligentemente fue desvelar el aspecto de Robocop de manera paulatina para que se fuese asimilando poco a poco. Esto lo logró en dos escenas: la primera cuando Robocop camina por la comisaría y se ve su perfil a través del cristal traslúcido. La segunda cuando intercala planos desde dentro y fuera de  la malla  donde permanece en su interior sentado.

Una vez desvelado su aspecto se trató de potenciar su imagen imponente. Para esto el director de fotografía Jost Vacano logró que el traje pareciera siempre luminoso frotándolo continuamente con aceite y colocando luces en diferentes lugares. Además, para que pareciera más grande colocaba la cámara baja y en contrapicado. Para resaltar el  arma se le dotó de una Beretta 93R modificada por el armero Randy Moore.


Craig Hayes diseñó y construyó el antagonista robótico de nuestro héroe, el ED 209. Se basó en el aspecto de un helicóptero Huey y en la cabeza de las orcas. Se construyeron dos modelos. Uno grande de madera y fibra de vidrio que se utilizaba para las escenas en las que estaba quieto y uno en miniatura para poder emplear la técnica Stop Motion (a cargo de Harry Walton), que era del modo en el que se movía en la película. Este motivo es el que explica que si nos fijamos las proporciones de la cabeza del ED209 varían según permanece estático o se mueve.

Tenemos que ser consciente de que en los ochenta los efectos especiales eran puramente artesanales y no tenían nada que ver con los actuales en los que casi todo se hace por ordenador. Por ejemplo, para los fondos de la película, William Sandell (Diseño de Producción) eligió una  arquitectura fría y brutal en la que el cemento era una constante. Eran fondos reales existentes en las localizaciones y cuando había que recrear algo que no existiese el artista Rocco Giofre lo pintaba sobre placas de aglomerado. En los efectos visuales también trabajó el encargado de los efectos rotoscópicos de La Guerra de las Galaxias Pete Kuran.




Pero un gran artificio de poco sirve si detrás no hay una buena historia y alguien que sepa como contarla. Sólo Verhoeven es capaz de ofrecer una aparentemente descabellada e irreverente película de acción que supura violencia hiperbólica - con todos los ingredientes y tópicos de la década – pero que constituye al mismo tiempo una obra poliédrica, cínica, socialmente crítica y rebosante de humor negro. Pensemos también en Desafío Total y Starship Troopers.
Robocop fue concebida como una sátira de la era Reagan: neoliberalismo, multinacionales, militarización de la sociedad,  guerras, culto a las armas... Una era Reagan distópica, pero no exenta de la realidad de entonces.

Sátira feroz del neoliberalismo simbolizado en este caso por OCP (Omni Consumer Products), una multinacional voraz cuyo apetito ha llegado a engullir al mismo cuerpo de policía al que privatizará desencadenándose una huelga. Multinacional que lo considera todo como mercancía: “El firmó el contrato. Podemos hacer con su cuerpo lo que queramos”. – Espeta Bob Morton ante un moribundo Murphy que desconoce en qué lo van a transformar. La figura de Morton es la del yuppi egoísta que sólo busca ascender socialmente y autosatisfacer su hedonismo (drogas, prostitutas), pero que no tardará en confrontarse (para su desgracia) con otro despiadado tiburón empresarial, Dick Jones.


Una mirada cínica de la violencia. Pero esto lo hace adoptando el recurso de ofrecer una violencia tan exagerada (y eso que se cortaron escenas aún más violentas), tan grotesca (en algunas ocasiones gore, como la muerte en el tanque de ácido) que desemboca en lo humorístico. Pensemos, por ejemplo, en la disculpa que Dick Jones le ofrece al presidente de la OCP tras la muerte del ejecutivo acribillado por el ED 209: “Sólo ha sido un accidente. Un contratiempo temporal” . Por eso - del mismo modo en el que el crítico humor negro de los cachondísimos anuncios de televisión de claro contenido sociopolítico impregnan el metraje - cuando escuchamos esas frases lapidarias (recurso que utilizaría Arnold Schwarzenegger hasta la saciedad) de los labios de Robocop - "Gracias por su colaboración" ,recita impertérrito tras estampar a un atracador contra la nevera de una licorería - no cabe una actitud más inteligente que la de esbozar una sonrisa o una manifiesta carcajada.



Pero Verhoeven sí se tomó muy en serio la muerte del protagonista. Una trágica muerte de la que no es mera coincidencia que esté plagada de referencias al calvario de Jesucristo (Verhoeven es un apasionado de la figura de Jesucristo). No hay resurrección sin crucifixión razonó. Si Murphy iba a renacer convertido en Robocop debía de sufrir una muerte espantosa (Rob Botin también diseñó una figura de Weller cuando este muere). Pero las referencias no terminan ahí, así también contemplamos a Robocop, en la escena de la fábrica, caminar sobre las aguas.


Otro tema que trata Verhoeven es el conflicto ético y psicológico que surge cuando se utiliza el cuerpo de Murphy para convertirlo en un "cyborg". Ético porque se opera con un cuerpo humano como si fuese una mercancía. Psicológico porque el cerebro del ser humano que habita la carcasa termina por salir a la luz al aflorar recuerdos pasados y se rebela,  gracias, en parte ,a la ayuda de su compañera Louis, contra la corporación que le transformó reivindicando su individualidad y su humanidad. Muy significativa es, en este aspecto de la dualidad hombre/máquina, la música de Basil Poledouris(Conan el Bárbaro) :sintetizador y percusión electrónica para el robot; orquesta para el humano.

Robocop resultó un éxito en taquilla recaudando más de 53 millones de dólares en EEUU con un presupuesto de 13. A este respecto Verhoeven cuenta que cuando vio la película con público por primera vez en los Estados Unidos (en un cine de Nueva York) fue una de sus mejores experiencias vitales. Al final de la película, cuando el viejo le pregunta a Robocop “¿cómo te llamas , hijo? “ Antes de que respondiese todo el público gritó al unísono: Murrrphyyyyyy!!
Tuvo dos secuelas, dirigidas por Irvin Kershner y Fred Dekker respectivamente, ambas contaron con poca repercusión, especialmente la tercera. Además se crearon dos series para la televisión, siendo de dibujos animados una de ellas, y un "remake" a manos de José Padilha en 2014. Este año 2017 se han cumplido treinta años de su estreno, y Robocop aún permanece en las retinas de la cultura popular como uno de los iconos cinematográficos de los años ochenta.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA


TRAILER


SYLVESTER STALLONE.


SYLVESTER STALLONE.


Mi artículo de hoy va sobre la figura de Sylvester Stallone, y centrarme más profundamente en sus inicios y en sus películas ochenteras.

Es uno de los mayores iconos de la cultura ochentera, con un gran número de trabajos que nos mantuvo pegados a la pantalla, ya sea de cine, o de un televisor. Sus películas eran de las más demandadas en cualquier video club, y siempre era un sinónimo de bombazo taquillero y de entretenimiento sin límites. Aunque su vida no siempre ha sido un camino de rosas, no tuvo unos buenos comienzos y a lo largo de su vida ha vivido algún que otro mal trago.

BIOGRAFÍA:

Su auténtico nombre es Sylvester Gardenzio Stallone, por los apellidos adivinamos un origen italiano, pero él nació el 6 de julio de 1946 en el barrio neoyorquino de Hell´s Kitchen. Su madre tenía orígenes judeo-rusos y franceses, y su padre un peluquero de origen italiano, más concretamente de Bari. También tuvo dos hermanos ( Frank Stallone y Toni Ann D´Alto). Su hermano Frank, es músico y a veces a actuado, algunos de sus temas han sonado en las bandas sonoras de algunas de las películas de Slylvester.

El parto de Sly fue complicado y los médicos tuvieron que hacer uso de fórceps. Esto hizo que cortaran un nervio en la cabeza del recién nacido, lo que le provocó una parálisis en su rostro. Como bien sabemos, esta es una de las características de Sly, debido a ello tiene una parálisis en la parte inferior izquierda de su cara, que hace que tenga esa forma de hablar tan característica arrastarando las palabras.


No fue un buen alumno y tuvo problemas que hicieron que le expulsaran de varios centros. Finalmente, a principios de los 70, ingresó en una academia de arte dramático. Y para sufragarse los gastos tuvo que actuar en una película porno que se titulaba The Party al Kitty and Sttud´s. No le quedó más remedio, ya que en ese momento sólo tenía 20 dólares en su poder.

A parte de esa película porno, se movió bastante buscando papeles de extra, y consiguió una breve aparición en Bananas del director Woody Allen. También tuvo un breve papel en un capítulo de la serie Kojak. Como anécdota, Sly se presentó al casting para conseguir un papel en El Padrino.

Finalmente optó por escribir guiones. Y aquí es donde su destino empieza a cambiar. Una noche asiste a una velada pugilística, nada más y nada menos que Muhammad Alí, que se enfrentaba a un boxeador blanco en horas bajas y con un mal récord llamado Chuck Wepner.

Tras el combate, se le encendió la chispa de la inspiración y fue a su casa. Y al cabo de tan sólo 3 días tenía acabado el libreto de lo que sería el guión de ROCKY. Él tenía la intención de venderlo a las productoras siendo  él mismo el protagonista. Gustó mucho a varias, pero incluso pagaron buenas sumas de dinero para que rechazara ser el protagonista, pero las rechazó, hasta que por fin un estudio le dio el visto bueno para que fuera el protagonista de Rocky.



El resultado fue un éxito rotundo, de taquilla y de premios y reconocimientos. Fue nominado al Óscar como mejor actor y como mejor guion, pero sólo se llevó (el más preciado, quizás) el de mejor película.

Tras este gran éxito, se lanzó a escribir el guion de Rocky II, y el éxito en taquilla fue rotundo, ya que llegó a recaudar 220 millones de dólares. Y sobre todo, creó un personaje icónico para el cine de los 80, y elevó a Sly a lo más alto de Hollywood.


Sly se centró más en personajes de tipo héroe de acción, ya que sus intentos de adentrarse en papeles dramáticos o de comedia no han tenido ni de lejos el éxito que le han aportado los personajes musculados de acción.

Aún así, quiero mencionar una película dos películas dramáticas muy buenas a mi entender, que no tuvieron mucho éxito, como son F.I.S.T y Paradise Alley.También mecionar su papel en la gran producción Evasión o Victoria. El lastre que la crítica veía en Sly era que le veían demasiado musculado y atlético para ese tipo de papeles.


Luego llegó el otro gran acierto de Stallone, no fue otro que el personaje interpretado en Acorralado (First Blood). Rambo era un veterano de la guerra de Vietnam que regresa a su país y choca con un jefe de policía de un pequeño pueblo. Aquí nace otro icono cinematográfico de los 80, que tuvo dos secuelas más con enorme éxito en taquilla.


Más tarde entró en contacto con la productora Cannon films y los famosos Golam & Globus. Consiguió dos películas, una fue Cobra y la otra Yo, el Halcón. En su momento fueron dos batacazos enormes en cuanto a taquilla y crítica, pero tengo que reconocer, como ochentero, que a mí me encantan, y a gran parte de la generación de los 80. Pero es verdad que fue un pequeño declive en su carrera.



Tampoco ayudó su papel en la comedia de acción Tango y Cash.

Posteriormente a sobrevivido gracias a estirar las sagas de sus dos personajes más famosos Rambo y Rocky. Ahora parece que ha vuelto a encontrar la fórmula del éxito con la saga de Los Mercenarios, donde da cabida a otros grandes héroes de acción de los 80 y 90  como Arnold Schwarzenegger, Jason Staham, Jet Li, Dolph Lundgren, Mickey Rourke, Bruce Willis, Eric Roberts y Jean Claude Van Damme.


Ya he comentado que no todo en su vida ha sido éxito y cosas buenas. A unos comienzos duros, hay que sumar el palo más gordo de su vida, el fallecimiento de su querido hijo Sage Stallone.

Sage fue hallado muerto un 13 de julio de 2012 a la edad de 36 años. En principio las malas lenguas hablaron de sobredosis, pero la posterior autopsia desveló que la causa fue un ataque cardíaco debido a una enfermedad coronaria causada por arterosclerosis. Sage llegó a interpretar al hijo de Rocky Balboa en 1990 en Rocky IV.



CURIOSIDADES:

Vamos a hacer un ejercicio de imaginación, lo digo por imaginarnos como hubieran sido ciertas películas si Sly no hubiera rechazado estos papeles que le fueron ofrecidos y él rechazó.

Terminator, Instinto básico, American gigoló, Oficial y Caballero, Pretty Woman, Superman, Superdetective en Hollywood, ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, los papeles de Buce Willis en Jungla de cristal y Pulp fiction. El de Brad Pitt en Seven, el de Kurt Russell en Death proof….. etc.

Hay que echarle mucha imaginación, pero hubiera sido curioso verle en muchos de esos papeles, los cuales luego dieron mucho éxito a los actores que lo interpretaron.

Sly es pintor, pinta óleos ya que uno de sus grandes ídolos es el gran Leonardo Da Vinci.

Cuando tenía 15 años de edad, fue elegido por sus compañeros de clase como la persona con más probabilidades de acabar en la “silla eléctrica”. Lo cual nos dice lo problemático que era por aquel entonces.

A pesar de ser uno de los actores más querido por los ochenters, tiene el récord de premios Razzie (los peores) con 30 nominaciones y diez premios obtenidos. Entre ellos el de “peor actor del siglo” en el año 2.000.

Es un gran fan y amigo de Elton John.

Todos sabemos que es muy dado a interpretar el mismo, y con realismo, las escenas de acción. Debido a esto tuvo un grave percance, fue durante el rodaje de Rocky IV, en una escena le dice a Drago que le golpeé lo más fuerte que pueda en el pecho. La consecuencia fue que Sly estuvo cuatro días ingresado en urgencias.

Antes de hacer Rocky, vivía en su apartamento con un perro. Ese perro es el famoso perro que sale en las primeras películas de la saga. Pues bien, antes de hacer Rocky, tenía tanta hambre y tanta necesidad que tuvo que vender a su perro por 25 dólares. Luego, tras cobrar fue corriendo a localizar a la persona a la que él vendió el perro y lo volvió a comprar.


Pues nada más. Para mí ha sido un placer escribir este artículo sobre uno de mis actores fetiche de los 80. Grandes e inolvidables películas, icónicos personajes y fantásticas bandas sonoras en casi todas sus películas. Para mí un referente cinematográfico que ha sabido entretener y divertir a muchas generaciones. Gracias Sly por todo lo que nos has dado, sobre todo en los 80.

Benjamín Carretero Montes.