Peliculas del recuerdo

El pelotón chiflado (1981, Ivan Reitman) Stripes


Ochenters, hoy vamos a comentar una de las comedias emblemáticas de la década:  El pelotón chiflado (Columbia Pictures, 1981), dirigida por el especialista Ivan Reitman y protagonizada por el totum revolutum de los cómicos norteamericanos del momento, encabezados por el dúo Bill Murray-Harold Ramis y con nombres como John Candy, Warren Oates, Sean Young o John Larroquette.

EL ARGUMENTO

Como tantas películas de temática militar, la acción se divide en dos partes: El entrenamiento y la misión. El personaje de Murray es un taxista fracasado, que, en un arrebato de locura tras dejarle su novia, convence a su compinche Ramis, un profesor malpagado, para que los dos se alisten voluntarios en el ejército. Allí se van a encontrar con un pelotón de auténticos chiflados al mando de un veterano y estricto sargento “curtido en mil batallas” y un capitán novato e incompetente. Tras un entrenamiento de lo más accidentado, les enviarán a una misión secreta en Europa en plena Guerra Fría.


EL ELENCO PROTAGONISTA

La estrella de la película es el gran Bill Murray, un cómico de campanillas procedente del prestigioso show televisivo “Saturday Night Live” y que será la estrella indiscutible del género en los ochenta con títulos como “Cazafantasmas” o “Atrapado en el tiempo”. Su personaje es Winger, el caradura del grupo.
El compañero de fatigas de Murray es su amigo Harold Ramis, guionista también de la película, que interpreta a Russell Ziskey, inseparable de Winger. Ramis, que antes había escrito “Los albóndigas” (protagonizada por el propio Murray), y “Desmadre a la americana”, era reacio a participar en El pelotón chiflado como actor, incluso se llegó a hablar con Denis Quaid, pero su colega Bill Murray se plantó y le dijo que si no salía él no haría la película.
Los personajes femeninos principales corren a cargo de Sean Young, la replicante buena de “Blade Runner”, y la menos conocida P. J. Soles. Las dos tienen papeles de poco recorrido; son dos policías militares que sacan de apuros a los protagonistas para caer rendidas en sus brazos.
El grupo de reclutas lo componen jóvenes cómicos en lo mejor de su carrera como Judge Reinhold, John Diehl o Conrad Dunn. Mención especial merece el genial John Candy, memorable en el papel de Ox, el soldado entradito en kilos, que se lleva todas las escenas en las que aparece y es el condimento imprescindible de la película.
Los mandos del pelotón son el inepto capitán Stillman, interpretado por otro as de la comedia como John Larroquette, y el sargento Hulka, un papel a la medida del veterano Warren Oates, que, aunque también tiene sus momentos chistosos, pone el contrapunto serio a la película, situando a su personaje en el pódium de los sargentos cinematográficos ochenteros junto al sargento Highway, Clint Eastwood, y al sargento Folley, Louis Grosset Jr. (Dejamos aparte al terrorífico sargento Hartman de “La chaqueta metálica”, Lee Ernie, que era exmilitar).


LOS MEJORES MOMENTOS

La película es tan divertida, tan redonda, con un guión tan logrado, que es difícil destacar algunos momentos sin dejarse otros igual o más graciosos. De todas formas, vamos mencionar algunos de los más conocidos.
Nada más bajar del autobús, Ox (John Candy), antes de que le rapen su llamativa melena ochentera, no se le ocurre otra cosa que soltarle al sargento Hulka su famosa frase “Espero que esto sea el comedor, estoy hambriento. ¿Qué hay, Eisenhower?”, poniendo ya patas arriba a toda la audiencia.


Luego llegan los madrugones, el entrenamiento en la pista americana y un intento nocturno de escapada en el que Murray y Ramis son descubiertos por las dos policías militares (Young y Soles), y que termina en ligoteo entre los cuatro, con Murray seduciendo a Soles en plan burdo mientras la pareja Young-Ramis siguen más el “rollo intelectual”.
Poco después llegamos a la divertida secuencia del primer fin de semana de permiso en la ciudad, puro ejemplo de comedia zafia, con los reclutas de paisano entrando en un local de mala nota en el que Ox va a enfrentarse a su famosa pelea en el barro en la que tiene que quitar el sostén a cuatro luchadoras profesionales, una escena de la que el propio  Candy desconfiaba hasta ver en el cine como el público se tronchaba de risa, y que le hizo famoso.


Cómo no mencionar también el desfile de graduación; como el sargento Hulka sufre un accidente, deben prepararlo por su cuenta, y la noche antes todo el pelotón se duerme en el hangar en el que practicaban y llega tarde, sin preparación ni uniforme de gala, pero, siguiendo las instrucciones de Murray, improvisa una actuación totalmente irreverente y absolutamente fuera del reglamento, pero que impresiona al general al mando, que inmediatamente les destina a un proyecto secreto en Europa, en el que les espera un recuperado sargento Hulka.

Escena del desfile con el doblaje original

Ese proyecto secreto no es otro que probar el prototipo de un “vehículo de asalto urbano” camuflado como inocente e inofensiva furgoneta de turistas (el macguffin de la película).
En su primer fin de semana en Italia, la única función del pelotón es custodiar la ridícula autocarabana y en su turno de guardia, mientras el intelectual Ziskey (Ramis) se estudia el manual del vehículo, Winger (Murray) planea que lo “tomen prestado” para pasar el fin de semana en Alemania con las chicas que estás allí destinadas.
Cuando el capitán Stillman quiere llevar a una conquista femenina a ver el vehículo para presumir, se encuentra con que ha desaparecido, y lejos de dar parte al mando (para no ser el hazmerreír del regimiento), decide por su cuenta y contra la opinión del experimentado sargento Hulka, que el pelotón salga a buscarlo en plena noche con un camión.
En el colmo de su ineptitud, Stillman se confunde en el mapa y se adentran por error dentro de las fronteras de Checoslovaquia, donde el enemigo soviético les toma prisioneros a todos menos a Hulka, que consigue mandar un S. O. S. por radio.


Solo el sofisticado receptor del vehículo EM-50 que los muchachos se han llevado de escapada a las montañas es capaz de recibir la comunicación y, al descubrir que es su unidad, deciden ir a rescatarlos aprovechando que la furgoneta lleva sofisticado armamento camuflado.
Es el momento para los disparos y las explosiones, incluida la del puesto fronterizo en el que dos guardias checos hacen frente a la “horda capitalista”, según los periódicos locales.


El final de la película, ambientado por la marcha militar compuesta por el siempre solvente Elmer Bernstein, es un delirio de carcajadas porque a cada personaje se le obsequia con la portada de una revista o diario: “gana una cita de ensueño con Ox”, “El sargento Hulka se retira y abre una hamburguesería” o para el destituido capitán Stillman un pequeño recuadro en el que dice “El mando del Ártico recibe a su nuevo comandante”, y la cosa termina con Murray y su fusil M-16 con el titular “El nuevo ejército, ¿Estados Unidos sobrevivirá?”

CONCLUSION

El pelotón chiflado fue un éxito de crítica y taquilla, y con el tiempo se ha convertido en uno de los clásicos de la comedia de los ochenta. Una verdadera lástima que la versión extendida fuera redoblada al español sin respetar ni las voces ni los textos originales con lo que no solo pierde todo su encanto sino la gracia de la mayoría de sus gags. A veces, alguna cadena emite todavía la versión auténtica que es mucho más divertida.

Por Víctor Sánchez González








Toro Salvaje (1980, Martin Scorsese) Raging Bull




TORO SALVAJE. 1.980. MARTIN SCORSESE.

         Obra genial donde las haya. Para mí es como una sinfonía de la mejor música clásica, y no me refiero sólo a la genial banda sonora, si no que la forma de narrarla, la manera en que las imágenes te hacen sentir partícipe de todo lo que viven los protagonistas. Imagen magnífica y unos movimientos de cámara geniales. Todo ello hacen de esta cinta una gran obra maestra imprescindible para cualquier cinéfilo, te guste o no el cine sobre deporte, en este caso sobre boxeo.

Voy a profundizar en los entresijos de esta bellísima película, os contaré como se fraguó, los méritos interpretativos de los actores, principalmente del genio De Niro. Y comentaré sobre algún que otro secreto del rodaje. Espero que os guste.

Esta película fue estrenada en 1980, su director no fue otro que el magnífico Martin Scorsese. Está basada en el libro “Raging Bull: My Story” escrita por el mismísimo Jake LaMotta.



 El papel principal fue otorgado con gran acierto a Robert De Niro, el cual hizo un gran trabajo, tanto interpretativo, como de boxeador. Y ya hablaremos del cambio físico al que se forzó el mismo para este papel.

El resto de actores son:

Cathy Moriarty – Vickie Thailer LaMotta.

Joe Pesci – Joey LaMotta.

Nicholas Colasanto – Tommy Como.

Theresa Saldana – Lenora LaMotta.

Frank Vincent – Salvy “Batts”.

Mario Gallo – Mario

Frank Adonis – Patsy.

Charles Scorsese – Charlie.

Michael Badalucco – Vendedor de sodas.

John Tuturro – Personaje del Webster Hall.


El argumento gira en torno a la figura de Jake LaMotta, un joven boxeador ítalo-americano que se prepara duramente para intentar llegar a ser un día el número uno y campeón de los pesos medios. Cuenta con la ayuda de su hermano Joey. Tras una gran preparación y míticos combates logra su objetivo. En un principio su rabia con tintes un poco sadomasoquistas y una furia y violencia desatadas le ayuda dentro del cuadrilátero. Pero todo esto mezclado con unos enfermizos celos sexuales hacen que poco a poco vaya destruyendo la relación con su esposa y con toda su familia y amigos. Su vida secreta con otras mujeres acabó siendo el detonante para que su mujer fuera infiel para vengarse de él. El detonante del declive de su carrera pugilística y su vida personal fue el trato con la mafia ítalo-americana que le presionan para amañar combates.

La película acaba con un Jake LaMotta hundido emocionalmente que intenta reinsertarse como cómico en un club nocturno.


Esta gran obra maestra está considerada como una de las mejores películas de la historia del cine de Estados Unidos. Además, está entre las 100 mejores del American Film Institute (en la última actualización de ésta está en el puesto 4), y está en el puesto número uno entre las de deportes.


PREMIOS:

ÓSCARS 1980; Mejor actor Robert De Niro. Mejor montaje Thelma Schoonmaker. Además obtuvo otras seis nominaciones.

GLOBOS DE ORO 1980; Mejor actor Robert De Niro. Y cinco nominaciones más.

Para mi gusto se queda muy corta esta lista de premios, pero esto es una apreciación personal mía. La música merece una mención especial, a mi entender con una soberbia y bien llevada Banda Sonora a cargo de Pietro Mascagni.

Como dato curioso, los productores son los mismos que lo hicieron con Rocky y sus posteriores secuelas, los señores Irwin Winkler y Robert Chartoff. Dos grandes productores que siempre apostaron por grandísimos éxitos.


CURIOSIDADES:

Robert De Niro apostó fuerte desde el primer  momento por esta película. Evidentemente acertó. Él leyó la autobiografía de Jake LaMotta mientras rodaba “El Padrino: Parte II” en 1974 y automáticamente vio el enorme potencial que tenía la historia para hacer una grandísima película. De Niro estuvo más de cuatro años intentando convencer a todo el mundo, productores y demás e incluso al mismísimo Martin Scorsese.

De Niro llegó a engordar cerca de 27 Kilos para hacer más creíble el personaje.
 Scorsese aparece en la película haciendo un cameo. Es cuando una persona, en la escena final, le dice a LaMotta que vaya al escenario.

Robert De Niro y Joe Pesci, para hacer creíble su hermandad en la película, vivieron y entrenaron juntos durante un tiempo antes de rodar la película. Desde entonces les une una estrecha y gran amistad.

De Niro y Pesci realmente llegaron a darse puñetazos en la famosísima escena  de “Golpéame, Golpéame”. Y en otra escena en la que están entrenando De Niro le da un golpe en  las costillas y vemos como Pesci da unos grandes gemidos debido al dolor. Era porque en realidad le había roto una costilla. Durante la escena, en la película, podemos apreciar un corte rápido y giro de cámara hacia otro ángulo.

Para recrear el sonido de los golpes y puñetazos, éstos se realizaron en verdad sobre melones y tomates. El sonido para imitar los flashes de las cámaras realmente eran disparos de revólver.

La obsesión para la preparación del personaje por parte de Rober De Niro llega hasta tal extremo que no sólo se contentó con un duro entrenamiento físico, sino que además llegó a participar en tres campeonatos de boxeo real en Brooklyn, incluso ganó dos de los combates. Así es nuestro amigo Robert.

Sharon Stone llegó a hacer la audición para el papel de Vicki LaMotta. El papel para mujer de Jake fue el último en adjudicarse.

Como la película se rodó en blanco y negro, usaron chocolate Hersey´s para imitar la sangre.

Scorsese dice que el guion sólo le llevó dos semanas para escribirlo.

En España teníamos un famoso comentarista deportivo, José Félix Pons, que es uno de los que dobla a los reporteros.
TRAILER TORO SALVAJE.




Pues nada, queridos ochenters, espero que os haya gustado todo esto y que compartáis comentarios y demás conmigo. Y espero haber convencido a los que todavía no la hayáis visionado. De verdad que os la recomiendo.

Benjamín Carretero Montes.

Cocoon (1985, Ron Howard) Cocoon


Un grupo de científicos llega a la costa de Florida bajo el pretexto de la búsqueda de unas conchas marinas gigantes. Según van encontrado estas conchas las depositan en la piscina de un hotel cerrado. Tres ancianos residentes en el asilo cercano al hotel descubren que al bañarse en esta piscina su energía y vitalidad aumentan y que su proceso degenerativo causado por el envejecimiento o la enfermedad se detiene.  La realidad que se esconde tras esto hechos sorprendentes es que las conchas son capullos de naturaleza extraterrestre (cocoon es capullo en inglés). Los investigadores son en realidad unos extraterrestres provenientes del plantea Anterea  que tratan hacer regresar a sus congéneres hibernantes en esos capulllos  desde hace 10.000 años, tras el hundimiento de la Atlántida…



El nombre de un tal Robert Zemeckis era el que, en principio, iba a figurar en los títulos de crédito (llegó a trabajar un año en su desarrollo) como director de Cocoon. Pero tras los fracasos comerciales de Locos por ellos (1978) y de Frenos rotos, coches locos (1980), unido a que la 20 Century Fox (tras valorar su avance) supuso que Tras el corazón verde (1984) iba a materializarse en otro batacazo, lo despidió y contrató a un Ron Howard  que sí había tenido éxito en taquilla con Un, dos, tres… Splash (1984). Tras el corazón verde fue, sin embargo, la película que permitió a Zemeckis rodar su mayor éxito: Regreso al futuro; pero esa es otra historia…

Para interpretar a los ancianos se eligió a un elenco actoral de veteranos como Don Ameche (quien ganó el  Oscar a mejor secundario en esta película), Wilford Brimley, Hume Cronyn, Jack Gilfort, Maureen Stapleton, Gwen Verdon, Herta Ware y Jessica Tandy.  Otros actores muy conocidos son  Brian Dennehy (el sherif de Acorralado), el entonces estrella ochentera Steve Guttenberg (el gran Mahoney de Loca academia de policía) y la joven promesa Barret Oliver (La historia interminable). La mayoría de ellos repitieron rol en la secuela Cocoon: el regreso (1988). Señalar como curiosidad que Hume Cronyn y Jessica Tandy fueron matrimonio en la vida real y participaron en varias películas juntos; entre ellas se encuentran las dos partes de Cocoon y otra de extraterrestres buenos : Nuestros maravillosos aliados (1987).
Esta amplia franja de edades del elenco electoral ayudó sin duda a su éxito al poder identificarse sectores de casi todos los públicos con los personajes: los ancianos del asilo, el joven nieto (Oliver) y la historia de amor entre dos treintañeros (Gutenberg y Tahnee Welch).




Cocoon es una historia de extraterrestres muy cándida , dulcificada y, por qué no decirlo, infantil: desde el modo en que los extraterrestres se camuflan, a su apariencia ingenua o al hecho de la confianza ciega que depositan en los humanos al permitirles bañarse en su piscina con tal de que guarden el secreto.
Nos encontramos frente a producto dirigido a todos los públicos de espíritu puramente spielbergiano que nos recordará irremediablemente a películas como E.T , Encuentros en la tercera fase o la ya nombrada Nuestros maravillosos aliados. Películas en la que los extraterrestres son muy buenos y en las que sólo la maldad o la estupidez del hombre pondrá en peligro una relación que de otro modo resultaría idílica: en este caso los ancianos saltan en masa a la piscina poniendo en riesgo la vida de los visitantes.

Pese a ello, no nos olvidemos que en los ochenta  temas que hoy serían imposibles en una producción destinada a todos los públicos  se mostraban de manera natural. Así , en Cocoon, la vejez, la enfermedad, la muerte, las relaciones sexuales entre ancianos e incluso entre humanos y extraterrestres …campan a sus anchas.



Comercialmente resultó un éxito al recaudar más de 76 millones de dólares en Estados Unidos con un presupuesto de 17 y medio. Aparte del Oscar al mejor secundario de Don Ameche ganó otro en la categoría de efectos visuales. Por cierto, la preciosa música es obra del difunto James Horner.



TRAILER


GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

Marcado para morir (1982, James Fargo) Forced Vengeance



Cerramos ciclo de Chuck Norris en el blog, con esta película que habíamos dejado en el tintero, pero que no penséis que se nos había olvidado…aunque la verdad, no es ni por asomo de las mejores películas de Chuck, sino todo lo contrario de las más flojas para quien esto escribe, si bien, como aficionado a las artes marciales, tiene su buena dosis marcial.

Rodada tras “ Furia silenciosa”, la historia que nos trae esta película es como el título indica, una historia de venganza, una venganza de Randall ( Norris), contra Raimondi ( el siempre eficaz Michael Cavanaugh), por el asesinato de su padre y su hermano adoptivos en medio de una lucha por el control de las mafias del juego en la antigua colonia británica, ahora China de Hong Kong.

Dirigida por el mismo director de joyas de acción como “Duro de pelar” y “Harry el ejecutor”, James Fargo, la película en sí tiene un guión muy plano con frases del estilo “¿Por qué siempre la toman con mi sombrero?”, cada vez que quieren cabrear a Norris…si es que macho, que te vas a Hong Kong con ese sombrero tejano…pues con lo feo y cantoso que es, por mucho que te sirva en alguna ocasión para guardar una pistola, pues yo también haría lo mismo, es más lo lanzaría al fuego directamente, aunque viendo còmo se las gasta el Chuck, como que a lo mejor no merecería mucho la pena ¿o no?.



Luego hay escenas que son casposas del todo, ojo al momento en el que uno de los esbirros de Raimondi, se planta delante de Chuck Norris y empieza a hacer el numerito de los nunchakus al más puro estilo ( malamente, muy malamente, hay que decirlo) Bruce Lee y éste le enseña su pistola…el chino pone una cara parecida a la que ponía Bruce cuando negaba…otra vez malamente imitada y sale por patas…

Aunque no todo iba a ser malo, hay escenas muy explícitas y algo duras, como la de la violación y asesinato de la novia de Randall a manos del gigantón secuaz de Raimondi, Kam( KeijiShakaguchi en su debut en el cine), en presencia de un malherido Bob Minor compañero de Randall o por supuesto la escena en la que Randall se toma venganza contra Kam, en uno de esos momentos memorables que nos daba Chuck Norris, haciendo uso de su famosa patada giratoria y sus patadas laterales. La muerte de Kam, es otra de esas que te quedan grabadas con esa ventana degollándola.



Del villano Raimondi, pues poco que decir, apenas se le ve, pero cuando se le ve, merece la pena y para eso ved la escena de duelo que tiene con Randall en el barco, donde hace un buen uso del gancho, demostrando el porqué del duro entreno al que tuvo que someterse para estar a la altura de una pelea con Norris. Su muerte por ahorcamiento, es otra de esas que por su escabrosidad, son dignas de ver.

Hay una cosa que sí queda clara en el film y es su poco presupuesto, que quizás se iría la mayor parte en el sueldo de Norris y lo digo porque vemos las escenas de créditos iniciales, en las que Norris pelea con un malhechor en presencia de dos chicas, escenas rodadas con siluetas, al más puro estilo de las intros de James Bond y con ritmo oriental…bien, estas escenas son rodadas a cámara algo más lenta de lo normal, para apreciar las coreografías de lucha, pues cual sería mi sorpresa, cuando bien avanzado el metraje de la película, esas mismas escenas se repiten, pero a ritmo normal…

El caso es que la película  no es ni de lejos de las mejores de Norris, sólo mereciendo el visionado por las dos escenas antes mencionadas con Raimondi y Kam, es decir, que si estáis aburridos y no tenéis nada que ver, pues oye, ver a Norris soltando leches siempre ayuda,,,aunque sea un poquito.

 José María Molano





La Misión (1986, Roland Joffé) The Mission




CRÍTICA

Introducción

La caridad es sufrida, es benigna, no se pavonea, no se infla; y siendo la fe, la esperanza y la caridad virtudes esenciales, la caridad es la más grande de ellas. Esta película trata de la caridad, pero también de la redención, el perdón, la culpabilidad y el sacrificio. Y mientras los personajes interpretan, a la perfección, lo acontecido en una época distante en el tiempo, la música nos acerca a sentir y empatizar con el valor del sacrificio y el honor. La grandiosidad del escenario natural que lo enmarca muta pronto de paraíso a infierno, y esto ya se deja ver desde el principio cuando la tribu de los Guaraníes (s. XVIII) sacrifica al misionero que intentaba la evangelización de dicho pueblo. Un hombre con el torso desnudo, como Jesús, es atado a una cruz de madera y arrojado al agua de un río de corriente plácida y constante. El madero avanza cada metro aumentado la velocidad hasta llegar a un abismo de agua y rocas donde cae causando la muerte al mártir. La siguiente escena es la presentación del padre Gabriel (Jeremy Irons), encargado de retomar la evangelización donde la dejó el anterior jesuita. Y es ahí donde empiezan a sonar las maravillosas notas de la música, compuesta por Ennio Morricone, que nos acompañara durante toda la película y que puede considerarse una de las mejores bandas sonoras de la historia del cine.
Esta película ganó la “Palma de oro de Cannes” de 1986, premiando la labor realizada, llevada a cabo por la conjunción de un equipo antiguo (que ya había trabajado conjuntamente en la película “Los gritos del silencio”), formada por el director Roland Joffé, el productor David Putnam y el director de fotografía Chris Menges, y nuevos elementos que engrandecieron a dicho equipo como el maestro Ennio Morricone y el guionista Robert Bolt. Los premios como el Oscar a mejor fotografía, el Globo de Oro al magnífico y documentado guión original y también Globo de Oro a la insuperable banda sonora, se me antojan totalmente insuficientes ante la magnitud de la obra que estamos revisitando.


Producción

Para entender, desde el punto de vista de la producción, la dificultad en el rodaje de esta película, hay que destacar el trabajo que supuso el uso de grupos indígenas, para nada aculturados plenamente, en el desarrollo artístico de la misma. Tanto producción como el director Roland Joffé, tenían en mente realizar el trabajo lo más realista posible, lo que les empujaba a trabajar con indígenas reales. Pero había un problema con los Guaraníes ya que, como muchas otras naciones nativas habían desaparecido culturalmente por la marginalidad y la imposición forzada de la cultura occidental moderna. Los Guaraníes era una población afectada por la marginalidad, el alcohol y la pobreza. Entendieron que tenían que buscar otro pueblo que “interpretara” a los Guaraníes del s.XVIII. El grupo elegido fue los Waunanas. Era una empresa complicada ya que los Waunanas eran un grupo arraigado a sus pueblos rivereños donde desarrollaban un comercio de río esencial para su subsistencia. La región colombiana donde habitaban era Chocó, en el río San Juan. Como decía estaban parcialmente aculturados pero mantenían una estructura política, social y cultural arraigada durante siglos. Para ello se reunieron con 10 notables del pueblo de los Waunana en Cartagena de Indias. Primero tuvieron que convencerlos de que no los estaban engañando para comérselos; esto define bien la dificultad que entrañaría la labor de explicar, contratos, trabajo, salarios y demás. 4 pueblos enteros (287 indígenas) fueron los trasladados, tras el acuerdo, a cientos de kilómetros. El nuevo asentamiento sería en el Río Don Diego, muy cerca del rodaje y con las características esenciales para que la vida de la comunidad se viera lo menos alterada posible. Un río, comercio y casas construidas con el asesoramiento de antropólogos para que el lugar se asimilara a la tierra dejada. Se consultó con antropólogos si la comunidad científica estaría de acuerdo con el traslado. Producción recabó que las opiniones eran del 50% en contra. La mitad de los antropólogos estaba en contra del traslado, influencia y contaminación cultural sobre los Waunana; la otra mitad entendía que dicha aculturación era ya inevitable, en el caso de este pueblo, y que esto supondría una transición dulce ya que recibirían pagos que beneficiarían a la comunidad. En cualquier caso el esfuerzo porque los indígenas fueran bien tratados, el asesoramiento científico y las buenas intenciones estaban directamente influenciadas por los trágicos sucesos acaecidos en el rodaje de otra película llamada “Fitzcarraldo” (1982) donde los derechos de los extras y trabajadores nativos brillaron por su ausencia.
A todo esto se sumó la dificultad del idioma, ya que muchos no hablaban ni siquiera español, mucho menos inglés. Cada escena requería de la traducción perdiendo la frescura a la hora de expresar, por parte del director, cualquier cambio u orden en el mismo momento. Los “acting coach” apoyaron en todo momento el trabajo de Roland Joffé.
Ya instalados en el nuevo asentamiento, los Waunana eligieron un gobernador, un secretario y 16 alguaciles conformando su estructura política tradicional. A partir de ese momento se iniciaría el rodaje.




Ambientación

La documentación de la película es inmejorable y está ambientada a mediados del s. XVIII, ubicada en la frontera hispano portuguesa existente en gran parte de la Sudamérica colonizada, más concretamente en la región habitada por los pueblos Guaraníes; se nos presenta un mundo donde, a pesar de que la esclavitud ya era ilegal para el Reino de España, tanto españoles como portugueses practicaban esta vil caza. La Misión jesuita de San Carlos, ubicación protagonista de la película, fue reconstruida con elementos naturales a imagen y semejanza de su homónima en la historia. Los jesuitas, que evangelizaban a dichos pueblos indígenas, se oponían a la caza que esclavistas llevaban a cabo en las inmediaciones de sus misiones. La búsqueda del ideal de comunidad basada en un cristianismo original, suponía una práctica incómoda para ciertos sectores del poder eclesiático, que veían reminiscencias de una concepción más cercana al concepto de utopía de Tomás Moro, que al dogma católico. Pero todo es muy ambiguo y el poder y posesiones de los jesuitas también eran grandes, existiendo un gran interés económico en las tierras de los Guaraníes. El caso es que, fuese de buena o mala fe, los pueblos indígenas sufrieron la imposición de religión, cultura e idioma en el mejor de los casos y de enfermedad, trabajos forzados, esclavitud y muerte en otros (y muchas otras veces de todo a la vez).



En la película se obvia el interés de los jesuitas en las riquezas de la zona en conflicto y se limita a la confrontación entre esclavistas, monarquía portuguesa y altos cargos del Vaticano frente a la orden jesuita, defensora de las misiones con los guaraníes.
La película, sin embargo, representa en la “escena del debate” la cuestión esencial sobre la composición de la naturaleza del indio. Naturaleza animal o espiritual. Desde la conquista hubo grupos civiles y religiosos que defendían que los indígenas descubiertos en América carecían de alma, por lo que eran animales. Otros como Fray Bartolomé de las Casas fue un firme defensor de lo contrario. Por supuesto, que se consideraran animales favorecía el tráfico de esclavos sin el problema de las causas evangelizadoras y la ilegalidad del Reino de España. La cuestión limítrofe de los territorios donde se encontraba la misión de San Carlos era esencial ya que el Reino de Portugal no había prohibido dichas prácticas.

Suena el “Ave María Guaraní” en la voz de un niño indio y el tiempo se paraliza. Cada vez que la música de Ennio Morricone hace acto de presencia, la película crece hasta el infinito, dotando de extrema belleza, lo que ya era excelente por la magnífica labor en la dirección de fotografía de Chris Menges. El cardenal escucha al niño para después pasar a un debate pulcramente detallado por el guionista Robert Bolt, y donde se discute lo que acabo de exponer.
La posición de los jesuitas causaba disensiones entre los diferentes estados y órdenes de la Iglesia, y de las Monarquías absolutistas de la Europa colonizadora. El futuro de la orden jesuita se tornaba oscuro y la película nos sitúa en esa época donde el Reino de Portugal acaba eliminando la orden de los jesuitas en 1759 (El Papa Clemente XIV generalizaría esta disolución en 1773.)

El Regalismo (es un fenómeno del despotismo ilustrado donde el derecho del estado nacional a intervenir, recibir y organizar las rentas de sus iglesias nacionales provocó multitud de desamortizaciones y supresiones)

Y es por este fenómeno por el que las posesiones de los jesuitas suponían un suculento beneficio para dichos estados. La supresión de la orden venía aparejada por la consiguiente desamortización. Las monarquías europeas fueron suprimiendo la orden jesuita paulatinamente y aprovechándose de los beneficios que les suponía el Regalismo. La película nos muestra este marco político complicado pero necesario para entender el papel en el que se encuentran los personajes principales. La sobresaliente documentación de la película hace que sea una obra esencial para amantes de la Historia de la Edad Moderna.





Desarrollo artístico

El casting es inmejorable. Jeremy Irons como el padre Gabriel, Robert De Niro (Rodrigo Mendoza), Aidan Quinn (Felipe Mendoza), Ray MacAnally (cardenal Altamirano), Liam Neeson (Fielding), Cherie Lunghi (Carlota)… Todos están excepcionales, pero los personajes más destacables son el formado por el triángulo de actores que más carga dramática tienen: Jeremy Irons, Robert De Niro y Ray MacAnally.



El padre Gabriel es el guía de la película, incorrompible, fiel a su filosofía de no agresión. Es el personaje que después de saber que su antecesor en la evangelización fuera martirizado hasta la muerte se lanza hacia los Guaraníes armado solo con música para atraerlos a Dios. Representa la pureza y el ejemplo de lo que la película quiere representar con los jesuitas. La escena mítica de Gabriel tocando su oboe, rodeado de selva indómita, rodeado de Edén, mientras los soldados indígenas le rodean y quedan desarmados ante la belleza de la música, es ya un clásico del cine. El evangelizador es la música, es la forma y no el contenido, es la satisfacción inmediata y hedonista que otorga la búsqueda y encuentro de la belleza; y “La misión” usa la música de Ennio Morricone, no solo para explicar la atracción de los indígenas hacia el que evangeliza, sino también para evangelizarnos, alienarnos a nosotros, los espectadores, para que caigamos rendidos bajo la belleza formal de la película.
La actuación de Jeremy Irons es contenida, nada sobreactuada, y certera. Serena elegancia que nos hace creer en el personaje y que nos es representado con la tranquilidad del que no duda, del que potenta la razón y que nadie puede arrebatársela. Su posición es esencialmente espiritual, a diferencia del personaje de Rodrigo Mendoza (Robert De Niro), lleno de contradicción y rabia.



Rodrigo no era jesuita, era un esclavista, un cazador al que la defensa de su honor le parece el valor más importante para conseguir el prestigio que muchos colonos carecían en España. Sufre la evolución del que hace el mal pero que su alma no le perdona y necesita de la muerte para dejar de sufrir o de la resurrección del alma para seguir viviendo. El arrepentimiento, la culpa y el dolor mueven a Rodrigo. El duelo con su propio hermano por una mujer, hace que se hunda en la oscuridad de la depresión. La muerte de quién una vez quiso, no le deja vivir. Y es en esto por lo que la belleza de este personaje cautiva al espectador. Se redime pero necesita de un rescate, de una penitencia. El padre Gabriel es quien le ayuda y le impone que cargue literalmente con el peso de las armas que tanto daño hicieron en su pasado. La violencia es una carga para Rodrigo y la búsqueda del perdón es la meta. No podía ser de otra manera y el perdón solo llega a ser admitido por Rodrigo cuando es perdonado por quién sufrió su propia violencia en el pasado, el pueblo Guaraní.
Rodrigo acepta la visión de Gabriel sobre el mundo pero no dejará de ser nunca un hombre obsesionado por la redención, el honor y la lucha. La interpretación de Robert De Niro está cargada de dramatismo, fuerza y carisma.



Ray MacAnally actúa desde la frialdad que representa el cardenal Altamirano, y su escena más importante es la confrontación dialéctica con el jefe de la tribu y de cómo la violencia acaba imponiéndose sobre un pueblo que pretende ser expulado de sus propias tierras. La labor como narrador del personaje muestra el drama de los acontecimientos desde el prisma del que ya los vivió y nos lo muestra desde la propia experiencia.



Al final solo quedan dos opciones de afrontar el conflicto. Una es la del padre Gabriel que se niega a luchar y que enarbola la opción de la resistencia pacífica; y la otra es la que elige Rodrigo, luchar para recuperar su honor y el de los indígenas a los que tantas veces cazó en el pasado. ¿Qué quieres, una muerte honrosa? Le pregunta Gabriel a Rodrigo. Para Gabriel el amor a Dios está por encima de la materia, y para Rodrigo no.
Finalmente todo: el debate, la lucha de poder, las presiones, la religión, las imposiciones, la esclavitud, las enfermedades, la muerte… son hechos, sucesos y consecuencias directas de la invasión, explotación y expulsión sobre los indígenas americanos.



Una niña se agacha en el río y ve un candelabro de oro que supondría para ella una riqueza directa e inmediata, que representa el símbolo de la evangelización y la religión católica, pero que supone belleza vacía de alma, una belleza fría y muerta, hija directa de la masacre recibida a su pueblo. A su lado un instrumento de música hecho de madera, sin ningún valor material pero que contiene lo que realmente representa a la divinidad. La pobreza y la humildad del sonido, pues no hay riqueza material en la música y sí espiritual, es el valor que nos emociona; la música, llena de vida y magia, llena de virtud sin pecado, cercana al alma, al sentimiento y al amor. La niña se agacha en el río y coge el violín. Coge el cáliz de madera, pobre y humilde de la música, y no el cáliz dorado y repujado de oro que representa el poder y la ambición de la Iglesia y las monarquías europeas que tanto daño hicieron a su pueblo.



Una película donde las interpretaciones, la fotografía, la música, la dirección, la producción, el guión y la adaptación histórica son más que notables. Película imprescindible e inmortal.


By moanbe