Peliculas del recuerdo

Braddock: Desaparecido en combate III (1988, Aaron Norris) Braddock: Missing in action III



Nos trasladamos en nuestro Delorean hasta el año mil novecientos ochenta y ocho para traeros mi despedida a la década de los ochenta encarnada en la figura de Chuck Norris y en este caso os traigo de vuelta a su personaje más emblemático junto a Walker: El coronel James Braddock.

SINOPSIS:

Durante la caída de Saigón, el coronel Braddock cree que su mujer ha fallecido en una explosión, con lo que vuelve a los Estados Unidos completamente devastado. Trece años después, un cura que trabaja en Vietnam le comunica que su mujer realmente sigue viva y que además tiene un hijo, con lo que desde ese momento decide viajar a Vietnam con el fin de rescatarlos.

OPINIÓN:

Fue la primera película que Aaron Norris dirigió para su hermano y como debut lo hizo con un guión que desde el principio falla en cuanto a las dos películas de la saga. No se sabe si fue porque debido a las consabidas “diferencias creativas” entre Joseph Zito y Chuck Norris que hicieron que el primero se bajase del barco, la película ya estuviese gafada desde el inicio o porque los fallos de guión son evidentes.

Como recordamos, en la primera película se especifica que Bradock fue apresado desde mil novecientos setenta y dos hasta mil novecientos ochenta y dos en un campo de concentración vietnamita, con lo que es imposible que estuviese en la caída de Saigon. Otro fallo notable es la trama de su mujer…si él en la segunda película se muestra claramente que ya estaba casado y con un hijo.



A pesar de los fallos de continuidad de la saga, la película es una de las mejores de Noris, dejando su imprenta de “action-man” a lo largo de la película, acabando sin compasión con los vietnamitas que salen a su paso, tanto a patadas y puñetazos como a base de golpes de metralleta, dejándonos secuencias llenas de acción y emoción e incluso de tensión, con dos escenas marcadas a fuego.

La primera, la escena de la tortura a la que le somete un magistral general Quok interpretado por el brillante actor Aki Aleong. Una escena rodada en plano secuencia a lo largo de ocho insufribles minutos en los que Braddock debe mantenerse con los talones elevados, con el fin de no activar el resorte que apretaría el gatillo y acabaría con la vida de su hijo.

La segunda escena nos llega al final, cuando el general pilotando su helicóptero de combate siendo asediado por los helicópteros americanos en la frontera entre Filipinas y Vietnam, es tiroteado por un Braddock malherido con la ayuda de su hijo y éste por accidente lanza proyectiles que destruyen la frontera por completo y como consecuencia de los impactos de Braddock, su piloto perece y el helicóptero se estrella contra la selva.

Si bien es cierto que hay puntos en común con las dos películas precedentes de la saga ( en vez de prisioneros de guerra, lo que tenemos son jóvenes huérfanos a los que Braddock intenta liberar , sobre todo tras el asesinato de su mujer por parte del general Quok), esos fallos de guión, quizás hicieron mella en los fans de la saga que le dieron la espalda y el proyecto de un “Braddock IV” quedó en el cajón de los guiones perdidos.


No nos cebemos en ello, la película es buena, de las mejores de Norris y el primer cuarto de hora, según se comentaba, fue una muestra muy real del ambiente en la caída de Saigon, además de que el joven Roland Harrah III que interpretaba al hijo de Norris, consiguió una nominación a los “Young artist award “de mil novecientos ochenta y nueve, como mejor actor joven, aunque luego no se alzase con el premio.

Además la partitura orquestada por Jay Chattaway y la fotografía de Joao Fernandes, ayudaron mucho a que el espectador se sintiese como dentro de la pantalla, lo que da cierta idea de lo bien realizado que estaba esta parte en la sala de montaje.

Por José María Molano



Programa doble: Sólo para tus ojos (1981) y Octopussy (1983)


Especial Roger Moore, James Bond de los ochenta: “Programa doble”: Solo para sus ojos (1981) y Octopussy (1983) Por Víctor Sánchez González


Sólo para sus ojos(For your eyes only, 1981) y Octopussy (1983) son la decimosegunda y decimotercera películas de la serie Bond. Ambas fueron producidas por Albert R. Broccoli, dirigidas por John Glen (no confundir con el famoso astronauta), y protagonizadas por Roger Moore. Tienen en común, aparte de lo anterior, el dudoso honor de ser las más flojas de su ciclo. No obstante, como fans incondicionales del superespía británico creado por la pluma de Ian Fleming, también os las comentamos con todo el cariño en este especial programa doble.

SOLO PARA SUS OJOS

Tras el subidón de La espía que me amóy Moonraker, la serie Bond empezó los ochenta con un bajón de presupuesto, argumento, espectacularidad y elenco protagonista. El resultado es la endeble Sólo para sus ojos.
Inicialmente, Sólo para sus ojos estaba prevista después de La espía que me amó, de hecho en los créditos finales de ésta así se anunciaba, sin embargo, los productores decidieron adelantar Moonraker, de temática espacial, para aprovechar el boom comercial propiciado por La guerra de las galaxias.

Con el pretexto de volver a una trama de espías más convencional tras el paso por las historias futuristas y espaciales de las dos anteriores, nos encontramos con una película muy plana, sin emociones, casi sin gatgets o escenas espectaculares (apenas aparece el Lotus y lo hace pintado de marrón), sin un malo de postín, con una partenaire femenina muy joven que desentona con un Roger Moore ya maduro, con un Macguffin(recurso que sirve de hilo conductor a la acción) que no engancha (un supuesto “aparatito” llamado ATAC, que sirve para accionar a distancia los misiles nucleares británicos), y, lo que resulta demoledor: sin Tiburón, el personaje que sostiene a Moore en las dos películas anteriores y al que se echa mucho de menos. ¿Tiene algo bueno la película? Quizás las escenas que se rodaron en Grecia, en el espectacular monte Meteora, que ocurren al final de la película.


 La estrella del film es de nuevo y por quinta vez Roger Moore, al que ya se le empiezan a notar los achaques de la edad (apenas hay peleas o escenas en que se mueva y se limita a lucir trajes, hacer gala de su fino humor inglés, aparecer en fundidos o usar un doble).

Le acompaña la actriz francesa Carol Bouquet, que interpreta a Melina Havelock, una joven rica que busca vengar la muerte de su padre y persigue al mismo objetivo que Bond. Melina es una mujer fuerte y decidida pero que termina sucumbiendo a los encantos de Bond. Como hemos mencionado, en sus escenas chirría enormemente la diferencia de edad (tanto es así que a mitad de la película, el guión introduce un breve pero tórrido romance entre Bond y una belleza otoñal más acorde con él, una “condesa” interpretada por Cassandra Harris, que muere convenientemente para no interferir en la historia principal).

El papel de villano recae en Julian Glover (al que todos recordamos por uno similar en Indiana Jones y la última cruzada), como Kristakos, un magnate griego que juega a dos bandas con rusos y británicos. Completa el reparto el actor israelí Chaim Topol, como Columbo, un contrabandista enemigo de Kristakos y que ayuda Bond a desbaratar sus planes de vender el ATAC a los soviéticos. Les acompañan rostros habituales como Lois Maxwell como Moneypenny, Delmond Lewelyn como Q, o Walter Gotell como el jefe del KGB.


Como curiosidades podemos indicar que la película comienza con un guiño a la organización criminal Espectra, ausente en toda la serie de Moore, cuando Bond elimina con un helicóptero a su jefe y su sempiterno gato blanco. Hay una primera parte que el guión sitúa en Madrid, pero son unas escenas campestres que parecen una mezcla entre el sur de Francia y el sur de California. También se rodaron escenas de nieve en Cortina d’Ampezzo, en Italia. Al final de la película se permiten también una licencia humorística al aparecer una actriz caracterizada como la primera ministra británica de entonces, Margaret Thacher. La música esta vez corre a cargo de otro clásico como Bill Conti y el tema principal lo canta la estrella pop de los ochenta Seena Easton.


OCTOPUSSY

Para Octopussy, que se estrenó dos años después de Solo para sus ojos, los productores parecieron haber aprendido del error y recurrieron a un villano con más empaque, el actor francés Louis Jourdán, una protagonista femenina de una edad más acorde con la de Moore, Maud Adams, que además repite como “chica Bond” tras haber protagonizado con Moore El hombre de las pistolas de oroen 1974 (aquí interpreta a la enigmática Octopussy), y a un malo al estilo Tiburónque se enfrente a Bond cara a cara (en este caso llamado Bobinda y encarnado por el actor indio Kabir Bedi, conocido por ser el televisivo Sandokan).

Sin embargo, la película flojea de nuevo en el guión, la historia es insulsa y confusa, no transmite, y además, Roger Moore se mueve menos todavía que en la anterior y recurre de nuevo al fino sarcasmo y a su “enarcar la ceja” como vano intento de sostener el film. En cuanto al hilo conductor de la trama, aquí es el robo de unas joyas rusas con forma de huevo. Después de haber salvado al mundo de dos megalómanos que querían provocar sendos holocaustos desde una ciudad submarina y otra espacial en La espía que me amóy Moonraker(nada menos que con tres submarinos nucleares en una y decenas de lanzaderas espaciales en la otra), es difícil emocionar al espectador con un simple robo de joyas en Octopussy (o una insulsa maleta con botoncitos en Sólo para sus ojos).


Como curiosidades, parte de la película se ambientó en la India, donde tiene su palacio el malvado Kamal Khan (Louis Jourdan). Para ello, aparte de con Kabir Bedi, se contó con la participación de Vijay Amritrá, un tenista del circuito mundial y estrella en su país, que interpreta a un agente indio del MI6 que ayuda a Bond (en una escena, Vijay, que se llama igual en la película, y Bond, hacen un guiño al espectador mostrando por casualidad una raqueta de tenis). También hay gatgets casi autoparódicos, como el minúsculo avión que aparece al principio o el ridículo cocodrilo mecánico con el que Bond llega al palacio. La música es del habitual John Barry y el tema principal "All Time High" lo cantó la veterana estrella del pop y el country Rita Coolidge.


CONCLUSIÓN

Fieles a nuestro lema, desde Cine de los 80 os ofrecemos “lo bueno, lo malo y lo peor”, y sin duda nos encontramos ante lo peor de la “serie Moore” de Bond. No obstante, Sólo para sus ojos tuvo un coste de producción de 28 millones de dólares y recaudó 157, demostrando que el personaje todavía tenía tirón (o que quizás el público pensó que acudía al cine a ver Moonraker 2). Por su parte, Octopussytuvo que competir en los cines con Nunca digas nunca jamás, el film no oficial del personaje Bond protagonizado de nuevo por Sean Connery, y quedó por delante en taquilla. Afortunadamente, Roger Moore se despediría de su emblemático papel con un una película más que digna, como Panorama para mataren 1985, que comentaremos al mes que viene.

Por VICTOR SANCHEZ GONZALEZ



El héroe y el terror (1988, William Tunnen) Hero and the Terror



Ochenters”, cogemos hoy nuestro Delorean para irnos al año mil novecientos ochenta y ocho, año de estreno de la película que nos ocupa y la cual después de casi treinta años, me sigue dejando tan buen sabor de boca como el que me dejó cuando la vi con once años, para que veáis como cambian los tiempos, que ahora no me dejarían verla en el cine si no fuese acompañado y ésta la vi solo.

SINOPSIS:

El detective de homicidios O’Brien ( Norris) es conocido como el ¨Héroe” tras haber apresado tres años atrás al asesino conocido como el “Terror”, Simon Moon. Pero Simon escapa de su confinamiento y vuelve a cometer sus atroces crímenes, siendo O´Brien el único capaz de acabar con él.

OPINIÓN:

Basada en la novela de Michael Blodgett del mismo título y cuyo guión fue también escrito por dicho novelista, la película es un oscuro thriller de lo mejorcito que hemos visto en la filmografía de Chuck Norris, aderezado esta vez con algo de humor , que realmente es de agradecer en una película tan oscura.



Si queréis poneros en forma no tenéis más que ver las escenas en el gimnasio de Chuck junto al malogrado Steve James y os van a entrar ganas de levantar cien kilos en press de banca y si queréis poneros a correr, el malogrado Steve James os puede enseñar a poneros en forma…dentro de un teatro y a pecho casi descubierto. Si es que ya no se hacen películas así leches, que no se toman en serio y que encima te permiten disfrutar de un buen rato delante de la pantalla y si encima tenemos a un villano como Jack O´Halloran, pues tenemos el menú completo.

Para quien no lo reconozca tras esa capa de maquillaje blanco, que parece un zombie, resulta que nuestro villano es Non, sí, uno de los villanos de otra mítica película ochentera como es “Superman II” y además el diálogo es prácticamente idéntico al de dicha película, correcto, no dice ni mú, ni falta le hace, porque con su pose simiesca, sus andares que parece que está a medio camino entre el hombre de Cromagnon y el gorila King-Kong y su cara de sádico, da el prefil para encarnar al psicópata asesino de la película y que sin desmerecer a Chuck, para mí es el protagonista de la película.

Las escenas en las que comete los asesinatos sin razón alguna y la pelea final con Chuck Norris, hacen de él un oponente que con su inmensidad, roba planos a nuestro “Héroe”. Su muerte es muy digna, casi decir la única muerte capaz de acabar con él, una caída espectacular contra el aforo del teatro desde una gran altura y muy bien rodada por William Tannen que ya tenía experiencia en este tipo de cine de asesinatos gracias a haber sido el realizador de “Flashpoint” (1987).



Como curiosidad cabe decir que fue la última película producida por Menahem Golam para Chuck Norris y también para Steve James aunque éste aún haría con Cannon American Ninja III.

Y un último apunte, hay una escena en el puerto en el que Chuck Norris está cocinando unos huevos en un puesto ambulante y es presentado a unos clientes como Carlos…su verdadero nombre.

Buena película, de lo mejorcito de Norris, es una de las que son imprescindibles en su filmografía y si no la queréis ver por él, al menos hacerlo por disfrutar de Jack O´Halloran y del carisma del malogrado Steve James.

Por Molano




Fotomontajes de EL PRÍNCIPE DE ZAMUNDA

Estos cuatro fotomontajes de la película EL PRÍNCIPE DE ZAMUNDA fueron realizados para la página de Facebook y gustaron mucho, así que he pensado en crear una nueva sección para el blog y que de ese modo no se pierdan debido a la inmediatez de ese tipo de redes sociales. Que los disfrutéis.





Monstruos y laberintos / En el umbral del juego (1982, Steven Hilliard Stern) Mazes and Monsters


La ignorancia sobre los Juegos de Rol




Antes de que en 1994 el crimen perpetrado por los jóvenes Javier Rosado y Félix Martínez, así como la vergonzosa actuación de los medios de comunicación, manchasen para siempre la reputación de los juegos de rol en España; en Estados Unidos, a principios de los 80, ya se cuestionaba abiertamente la influencia que los juegos de rol podían ejercer sobre los jóvenes norteamericanos.
Es por ello que en 1981 la novelista Rona Jaffe publicaba “Mazes and Monsters”, una novela oportunista de gran éxito que supo aprovechar los casos de accidentes o suicidios acaecidos en Estados Unidos a finales de los 70, durante partidas en vivo de “Dungeons & Dragons” llevadas a cabo por estudiantes universitarios.
Así mismo, y debido al tremendo éxito de D&D, varios medios de comunicación así como algunos analistas, pusieron el foco de atención sobre este tipo de juegos advirtiendo a los padres sobre los posibles efectos negativos que podían causar en sus hijos. Cabe destacar que nos encontrábamos en un contexto donde dichos juegos acababan de nacer, y donde, a excepción de los que jugaban a ellos, el resto desconocían prácticamente el contenido o la manera de jugar a los mismos.
Por ello, la cadena CBS decidía comprar los derechos de la novela, y producir en 1982, esta película televisiva. Una película que sin proponérselo, cobraría gran importancia por ser el primer film en el que Tom Hanks interpretaba un papel protagonista.


El nacimiento de una estrella del cine


Cierto es que el verdadero debut cinematográfico de Tom Hanks se produce en la película “Sabe que estás sola” (1980), una de las tantas versiones sobre asesinos en serie estrenadas a la sombra del tremendo éxito de “Halloween” (John Carpenter) en 1978. Sin embargo, esta es la primera película donde interpretaría un personaje protagonista.
Y aunque nos encontramos ante una pequeña producción para la televisión, Tom Hanks destaca por encima del resto de sus compañeros interpretando al joven “Robbie Wheeling”, brillante estudiante universitario que muestra problemas de esquizofrenia a raíz de jugar partidas en vivo del juego de rol ficticio “Mazes and Monsters”, no siendo capaz de discernir entre el mundo imaginario y la realidad.
Este pequeño gran papel serviría para que los grandes productores de Hollywood fijasen la mirada en Hanks, y le brindasen dos años después, la oportunidad de triunfar en la meca del cine con dos estupendas producciones, “Un, dos, tres… splash” y “Despedida de soltero”, ambas de 1984.
Así que todo aquel que se decida a dar una oportunidad a esta cinta por primera vez, vislumbrará esos incipientes rasgos en el papel de Tom Hanks que más tarde le irían convirtiendo en uno de los actores más aclamados de todos los tiempos.


Pequeña producción televisiva bien realizada


“Mazes and Monsters” no deja de ser lo que es, un film con tintes dramáticos realizado para la televisión, y que habría caído en el olvido más absoluto si no fuera por la participación de Tom Hanks. Sin embargo, para todas aquellas personas que hayan jugado a juegos de rol, como es mi caso, o para todas aquellas personas que hayan sentido cierta curiosidad por los comienzos del fenómeno rolero a finales de los 70 y principios de los 80; creo que esta película significa una pieza muy valiosa para entender aquel contexto histórico muy alejado del actual.
Los medios son pocos y eso lastra los efectos, el maquillaje, la fotografía, el montaje, el sonido, etc.; aun así, la historia es interesante, los personajes están bien interpretados, los cambios de situación entre el mundo real y fantástico están bien resueltos y la película se cierra de manera excelente.
Y pese a que el mensaje central no es más que una advertencia sensacionalista sobre el perjuicio que los juegos de rol pueden causar en personas con ciertas patologías, al menos si guarda un respeto por este tipo de juegos y sus jugadores, cosa que no hacen ciertos productos patrios como “Nadie conoce a nadie” (1999) o “El corazón del guerrero (2000), cuyos resultados caen en los tópicos más deleznables.

Añoranza por los Juegos de Rol



Creo que todo aquel que haya jugado a este tipo de juegos durante los años 80 y 90, y vea la película, sentirá una especie de tristeza al recordar unos tiempos que no volverán… Aquellos tiempos donde te reunías con los amiguetes en casa de alguno de ellos, y echabas la tarde jugando al “D&D”, “Rolemaster/Merp”, “La llamada de Cthulhu”, “Runequest”, “Aquelarre”, “Star Wars”, “Cyberpunk”, “Vampiro”, etc… comienzo pizza y patatas, con tus fichas de personaje y lanzando aquellos maravillosos dados de 4, 6, 8, 10, 12 y 20 caras…
Miro atrás, y cuantísimos buenos recuerdos me vienen a la cabeza, y también siento cierta alegría porque el sector de los juegos de mesa vive un periodo de gran éxito, muchos de ellos basados en los “Mitos de Cthulhu” o variantes de “D&D”, y como todavía hoy en día se venden algunos juegos de rol en excelentes ediciones, sin la mancha que de manera tan injusta cubrió durante los años 80 y 90, a esta forma de entretenimiento que incentivaba el amor por la lectura, las relaciones sociales y la curiosidad por diversas disciplinas.

Animo a todas aquellas personas que lean este artículo y que no hayan visto esta película, a que la den una oportunidad, creo que no se arrepentirán.

por Rafael Fernández Moreno




Delta Force 2 (1990, Aaron Norris) Delta Force 2: The Colombian Connection


Ochenters, cogemos el “Delorean” y nos trasladamos al año mil novecientos noventa, es decir el último año de nuestra gloriosa década de los ochenta y por desgracia lo que os traigo hoy es una de esas películas que cumplen esa tradición que dice: “Segundas partes nunca fueron buenas”.

SINOPSIS:

El coronel McCoy vuelve a la acción con el fin de acabar con un cártel de la droga y con su capo, Ramón Cota el cual mantiene apresados a un grupo de agentes de la DEA.



OPINIÓN:

Queridos y queridas, si en mi escrito previo a éste, lo que hacía era rendir loa y pleitesía a una buena película de acción, con un plantel de actores y porque no decirlo leyendas del celuloide, su secuela, por desgracia, no llega al nivel del anterior film, pero aún así es digna de ver.

Primer error de la película, no dejar el montaje en manos de Aaron Norris, hermano de Chuck y director de la película. Se nota que la película no es realizada enteramente por el director, hay exceso de corte y pega. Norris no es malo dirigiendo, sobre todo escenas de acción ya que recordemos que fue coordinador de especialistas de casi todas las películas de Chuck, pero tal y como reconoció el mismo Chuck, el montaje que se ha visto, no es el que inicialmente estaba previsto.

Segundo error, si en la primera película Alan Silvestri nos dejaba para el recuerdo una partitura tan dinámica y divertida que era imposible no mover el esqueleto y ponerse a imitar a Steve James o Chuck, en ésta la partitura es un completo querer y no poder, que no es capaz de meterte en la película en ningún momento, ni siquiera en las que son las mejores escenas de la película, las del los treinta minutos finales, en los que asistimos al asalto de la casa de Ramón Cota ( Billy Drago, el cual me haré cargo más adelante).


El asalto es magistralmente rodado por Norris ( parece ser que esta parte del montaje sí la hizo entera él), especialmente cabe pararse en la pelea entre Chuck y el esbirro de Cota, con unas coreografías marciales que hacía tiempo que no se le veían a Norris y en los que demuestra que estaba en muy buena forma. De otro modo destacan los tiroteos entre el pequeño comando Delta, sobre todo desde el helicóptero y los secuaces de Cota, los cuales por cierto si nos fijamos, veremos que hay varios que mueren más de una vez , cosas del presupuesto digo yo, porque hay uno que muere lo menos tres veces en menos de cinco minutos y sí lo he rebobinado para cerciorarme, creedme. Además Norris tuvo el tino de enlazar las escenas de la casa con el escape hacia la jungla de Chuck con Cota, haciendo que el ritmo no decayese en ningún momento amén de dejarnos con la brutal escena en la que el helicóptero americano hace volar por los aires el pilotado por el general Olmedo y por supuesto, ese final, ese glorioso final en el que un Ramón Cota colgado del arnés en el que supuestamente iba a ser llevado ante la justicia americana, ve como su vida pende de un fino hilo y lógicamente si vas en un helicóptero, colgando de un fino hilo, que va a pasar, pues que te esmorras y la palmas y más si estás a unos cuantos miles de metros de altura…

La mansión de Cota por cierto, era la casa de Imelda Marcos, la por entonces primera dama de Filipinas que como podemos ver, no tenía gustos baratos, lo cuál venía de perlas al papel de narcotraficante encarnado por el notable Billy Drago, uno de los mejores villanos de los ochenta, que siempre destacaba por su frialdad y sadismo ,además de por una ambigüedad que siempre fueron marca de la casa y en esta película da buenas muestras de todo ello, como cuando mata al topo de la DEA a sangre fría o a la esposa del compañero de Norris.


La película no deja de ser un manifiesto antidroga ( bien es sabido además que Chuck Norris es un activista antidroga muy reconocido en los Estados Unidos), sobre todo en contra de los cárteles colombianos ( la bandera de San Carlos es claramente la bandera colombiana) encarnados en la figura de Pablo Escobar, al cual se le hace un claro homenaje en la película con el avión Cesna que vemos en la mansión cuando ésta es atacada por el comando Delta.

En fin ochenters, que la película cierra una brillante década de acción para Chuck Norris y para toda una época en la que el cine de acción era territorio conquistado por los auténticos macho-man del cine americano.

Por Molano


BARRET SPENCER OLIVER



BARRET SPENCER OLIVER.

Todos los cinéfilos ochenteros seguro que nos acordamos él. Actuó en pocas películas, y su carrera como actor fue muy corta. Pero los ochenteros estamos de suerte, ya que toda su carrera discurrió por nuestros amados 80.

Voy a mostraros algo sobre su biografía y sobre todo sobre las películas en las que actuó. A mí particularmente me marcó este actor ya que actuó en películas que fueron un gran referente cinematográfico para mí. Vamos, que hizo que me gustara mucho el cine en general, y el de los 80 en particular. Por su nombre o por su aspecto actual seguro que no sabéis a quien me refiero, pero sus películas hablarán por sí solas. Es Bastian, el niño que leía el libro en el viejo desván de su colegio, y el libro no era otro que el de La Historia Interminable. Esta película alemana basada en el libro de Michael Ende fue un gran éxito juvenil en los 80. Además de la canción que interpretó Limahl. ¿Quién no la ha escuchado? Fue un gran éxito.




Pero aquí no acabó todo. Barret volvió a actuar, esta vez como claro protagonista, en una película ochentera que se llama D.A.R.Y.L. En ésta hace el papel de un niño que es adoptado por la típica familia americana. Daryl pronto empieza a destacar sobre los demás niños de su edad, con un coeficiente intelectual fuera de lo común y unas cuantas aptitudes más que hacen de él un niño único y sorprendente. Todo cambia cuando aparecen por sorpresa sus supuestos padres biológicos y reclaman que vuelva con ellos. Al final Daryl resulta que no es un niño normal, es un robot de un experimento del gobierno, y a partir de ahí se inicia una lucha de sus padres adoptivos por liberar a Daryl y que vuelva con ellos. Esta película tiene un poco de todo lo que nos gusta del cine de la época, aventuras juveniles, algo de acción… A mí es una película que me trae muy buenos recuerdos. Por esta interpretación Barret consiguió el premio Saturn de 1985como mejor protagonista joven.



Ese mismo año, 1985 volvió a actuar en otro film mítico de los 80, COCOON. Aquí realiza el papel de nieto del protagonista. Barret coincidió con grandes figuras de Hollywood del momento como Steve Gutemberg (Loca academia de policías), Don Ameche, Jessica Tandy, Brian Dennehy y Jack Gilford. Además de tener en la dirección a Ron Howard.



Posteriormente también participó en la secuela de Cocoon. Barret no participó en muchas películas más, y sobre todo con el éxito que obtuvo con estas películas. En 1990 decidió retirarse de la actuación. Ahora trabaja como fotógrafo y también como profesor de fotografía. A expuesto en galerías de arte e incluso ha escrito un libro sobre el tema.

Se puede decir que Barret Oliver es un actor ochentero, ya que toda su carrera se realizó en este periodo que tanto amamos los seguidores del CINE DE LOS 80. Actuó en películas que llegaron mucho a los espectadores de la época y que nunca olvidaremos. El inolvidable Atreyu, el simpático dragón Fuyu, los simpáticos abueletes de Cocoon que retornaban a su juventud, el enigmático pero alucinante D.A.R.Y.L



Datos sobre su biografía:

Barret Spencer Oliver nació en Los Ángeles, Estados Unidos el 24 de agoto de 1973. Empezó a actuar en1981 en un episodio de la serie Hulk. Posteriormente en 1982 en otro episodio de la mítica serie ochentera por excelencia El Coche Fantástico. En el mismo año, 1982 participó en dos películas más Jekill y Hide…Hasta que la risa nos separe yBésame y esfúmate. En el 84 en un cortometraje dirigido por Tim Burton llamado Frankenweeniey en otro largometraje llamado Invitación al infierno. Ese mismo año le llegó su salto a la fama con la aclamadísima La Historia Interminable. En el 85 continuó su éxito con D.A.R.Y.L y Cocoon. En el 86 representó un papel en Un Banco, Un Atraco, Un Perro. En 1987 actuó en una obra para la televisión británica, El Jardín Secreto. Cocoon 2la realizó en 1988 y ya por 1989 su última aportación como actor Escena de Lucha de Clases en Beverly Hills. Luego ya sabemos como continúa esto, pero eso es otra historia.


Benjamín Carretero Montes




Delta Force (1986, Menahem Golan) The Delta Force



Muy buenas ochenters, cogemos nuestro Delorean y nos vamos hasta el año 1986, año de estreno de esta película llena de acción y emoción por doquier y con un elenco de actores, que no sé como se metieron en semejante fregao.

SINOPSIS:

Un avión lleno de ciudadanos estadounidenses es secuestrado por terroristas libaneses, con lo que se requieren los servicios de los Delta Force para resolver la situación.

ANÁLISIS:

Basada en los hechos reales ocurridos el 14 de junio de 1985, cuando el vuelo de la TWA 847 fue secuestrado, esta película dirigida por Menahem Golam, sí, uno de los dueños de la Cannon, es una película que puede considerarse un panfleto americanista en la que se nos quiere dar a entender que lo mejor es no torear a los estadounidenses, en cuanto al hecho de meterse con los suyos, porque la respuesta que pueden dar, puede ser demoledora.

Para quien esto suscribe, es una de las mejores películas de Chuck Norris y además enriquecida con el hecho de tener a su lado a un nutrido grupo de leyendas del cine y a futuras estrellas del celuloide o de la pequeña pantalla.
Tenemos a un Lee Marvin como el Coronel Alexander, el cual por desgracia en esta película nos daría su última contribución al séptimo arte, ya que fallecería un año después por la gran “C”.


En papeles más secundarios nos encontramos a Robert Vaughn ( Napoleón Solo en “El Hombre de la CIPOL”), George Kennedy ( “Doce del Patíbulo”), Martin Balsam (“Psicosis”), Steve James ( “American Ninja”) y ya en papeles no acreditados encontramos a un jovencísimo Liam Neeson, Kevin Dillon como “Deltas” o a un William Baldwin interpretando a uno de los marines secuestrados por los terroristas.

Por supuesto no podemos olvidarnos del papel interpretado por Robert Foster, muy delgado para lo que nos tiene acostumbrados, interpretando aquí al terrorista Abdul, papel que si bien se nota el esfuerzo por hacérnoslo creible, queda desdibujado en tanto en cuanto, no es capaz de plantarle cara a Chuck Norris en las secuencias en las que coinciden, eso sí, la muerte que tiene es un momentazo al más puro estilo Chuck y si no me creéis ved la película y adivinaréis porque muchos soñaban con tener el modelo de moto Suzuki, que Chuck pilota en la película, la cual por cierto fue un modelo exclusivamente diseñado por la marca japonesa para la película.


La película hay que reconocerlo, es brillante en las escenas de acción, destacando las secuencias de persecuciones, el ataque a la base de los secuestradores donde están los prisioneros y esos últimos veinte minutos pletóricos, donde cobra especial protagonismo la moto con cohetes de nuestro amigo Chuck. Sin embargo se hace algo pesada en las escenas en las que habría que incidir más en la tensión del momento, como pudieran ser las escenas dentro del avión en el momento del secuestro o por ejemplo en los preparativos de los Delta Force para abortar el secuestro del avión.

Para la música se contó con el maestro Alan Silvestri que nos ofreció una magnífica melodía, la cual es imposible que se nos borre de la cabeza, por lo pegadiza que es y porque además, estaba perfectamente conectada con las escenas de más acción de la película, activando en cierto modo nuestras ansias de ver tiros y puñetazos por doquier.

Dicha partitura de hecho se hizo muy famosa no sólo gracias a la película, si no al hecho de que sería usada por la ABC en las retransmisiones de las quinientas millas de Indianápolis desde 1988 hasta el año 2001, cuando dicha cadena perdió los derechos de dicha competición.


En cuanto a nuestro Chuck, el papel es un calco de los que hacía en aquella época, prácticamente el mismo modo “action-man” que nos presentaba en “Invasión USA” o estableciendo cierto paralelismo con el Braddock de “Desaparecido en Combate”, no en vano en el inicio del film, lo que hace es salvar a uno de sus soldados de perecer en el incendio de un helicóptero.

De todos modos en conjunto es una de las mejores películas de Chuck y si bien la ví con nueve años en el cine en su estreno y haría unos diez años que no la había visto, he de reconocer que ha envejecido mejor de lo esperado y además siempre es una alegría ver tanta leyenda suelta en la gran pantalla, especialmente a Lee Marvin a quien siempre tuve como uno de los mejores actores americanos.

Por José María Molano