Peliculas del recuerdo

Delta Force 2 (1990, Aaron Norris) Delta Force 2: The Colombian Connection


Ochenters, cogemos el “Delorean” y nos trasladamos al año mil novecientos noventa, es decir el último año de nuestra gloriosa década de los ochenta y por desgracia lo que os traigo hoy es una de esas películas que cumplen esa tradición que dice: “Segundas partes nunca fueron buenas”.

SINOPSIS:

El coronel McCoy vuelve a la acción con el fin de acabar con un cártel de la droga y con su capo, Ramón Cota el cual mantiene apresados a un grupo de agentes de la DEA.



OPINIÓN:

Queridos y queridas, si en mi escrito previo a éste, lo que hacía era rendir loa y pleitesía a una buena película de acción, con un plantel de actores y porque no decirlo leyendas del celuloide, su secuela, por desgracia, no llega al nivel del anterior film, pero aún así es digna de ver.

Primer error de la película, no dejar el montaje en manos de Aaron Norris, hermano de Chuck y director de la película. Se nota que la película no es realizada enteramente por el director, hay exceso de corte y pega. Norris no es malo dirigiendo, sobre todo escenas de acción ya que recordemos que fue coordinador de especialistas de casi todas las películas de Chuck, pero tal y como reconoció el mismo Chuck, el montaje que se ha visto, no es el que inicialmente estaba previsto.

Segundo error, si en la primera película Alan Silvestri nos dejaba para el recuerdo una partitura tan dinámica y divertida que era imposible no mover el esqueleto y ponerse a imitar a Steve James o Chuck, en ésta la partitura es un completo querer y no poder, que no es capaz de meterte en la película en ningún momento, ni siquiera en las que son las mejores escenas de la película, las del los treinta minutos finales, en los que asistimos al asalto de la casa de Ramón Cota ( Billy Drago, el cual me haré cargo más adelante).


El asalto es magistralmente rodado por Norris ( parece ser que esta parte del montaje sí la hizo entera él), especialmente cabe pararse en la pelea entre Chuck y el esbirro de Cota, con unas coreografías marciales que hacía tiempo que no se le veían a Norris y en los que demuestra que estaba en muy buena forma. De otro modo destacan los tiroteos entre el pequeño comando Delta, sobre todo desde el helicóptero y los secuaces de Cota, los cuales por cierto si nos fijamos, veremos que hay varios que mueren más de una vez , cosas del presupuesto digo yo, porque hay uno que muere lo menos tres veces en menos de cinco minutos y sí lo he rebobinado para cerciorarme, creedme. Además Norris tuvo el tino de enlazar las escenas de la casa con el escape hacia la jungla de Chuck con Cota, haciendo que el ritmo no decayese en ningún momento amén de dejarnos con la brutal escena en la que el helicóptero americano hace volar por los aires el pilotado por el general Olmedo y por supuesto, ese final, ese glorioso final en el que un Ramón Cota colgado del arnés en el que supuestamente iba a ser llevado ante la justicia americana, ve como su vida pende de un fino hilo y lógicamente si vas en un helicóptero, colgando de un fino hilo, que va a pasar, pues que te esmorras y la palmas y más si estás a unos cuantos miles de metros de altura…

La mansión de Cota por cierto, era la casa de Imelda Marcos, la por entonces primera dama de Filipinas que como podemos ver, no tenía gustos baratos, lo cuál venía de perlas al papel de narcotraficante encarnado por el notable Billy Drago, uno de los mejores villanos de los ochenta, que siempre destacaba por su frialdad y sadismo ,además de por una ambigüedad que siempre fueron marca de la casa y en esta película da buenas muestras de todo ello, como cuando mata al topo de la DEA a sangre fría o a la esposa del compañero de Norris.


La película no deja de ser un manifiesto antidroga ( bien es sabido además que Chuck Norris es un activista antidroga muy reconocido en los Estados Unidos), sobre todo en contra de los cárteles colombianos ( la bandera de San Carlos es claramente la bandera colombiana) encarnados en la figura de Pablo Escobar, al cual se le hace un claro homenaje en la película con el avión Cesna que vemos en la mansión cuando ésta es atacada por el comando Delta.

En fin ochenters, que la película cierra una brillante década de acción para Chuck Norris y para toda una época en la que el cine de acción era territorio conquistado por los auténticos macho-man del cine americano.

Por Molano


BARRET SPENCER OLIVER



BARRET SPENCER OLIVER.

Todos los cinéfilos ochenteros seguro que nos acordamos él. Actuó en pocas películas, y su carrera como actor fue muy corta. Pero los ochenteros estamos de suerte, ya que toda su carrera discurrió por nuestros amados 80.

Voy a mostraros algo sobre su biografía y sobre todo sobre las películas en las que actuó. A mí particularmente me marcó este actor ya que actuó en películas que fueron un gran referente cinematográfico para mí. Vamos, que hizo que me gustara mucho el cine en general, y el de los 80 en particular. Por su nombre o por su aspecto actual seguro que no sabéis a quien me refiero, pero sus películas hablarán por sí solas. Es Bastian, el niño que leía el libro en el viejo desván de su colegio, y el libro no era otro que el de La Historia Interminable. Esta película alemana basada en el libro de Michael Ende fue un gran éxito juvenil en los 80. Además de la canción que interpretó Limahl. ¿Quién no la ha escuchado? Fue un gran éxito.




Pero aquí no acabó todo. Barret volvió a actuar, esta vez como claro protagonista, en una película ochentera que se llama D.A.R.Y.L. En ésta hace el papel de un niño que es adoptado por la típica familia americana. Daryl pronto empieza a destacar sobre los demás niños de su edad, con un coeficiente intelectual fuera de lo común y unas cuantas aptitudes más que hacen de él un niño único y sorprendente. Todo cambia cuando aparecen por sorpresa sus supuestos padres biológicos y reclaman que vuelva con ellos. Al final Daryl resulta que no es un niño normal, es un robot de un experimento del gobierno, y a partir de ahí se inicia una lucha de sus padres adoptivos por liberar a Daryl y que vuelva con ellos. Esta película tiene un poco de todo lo que nos gusta del cine de la época, aventuras juveniles, algo de acción… A mí es una película que me trae muy buenos recuerdos. Por esta interpretación Barret consiguió el premio Saturn de 1985como mejor protagonista joven.



Ese mismo año, 1985 volvió a actuar en otro film mítico de los 80, COCOON. Aquí realiza el papel de nieto del protagonista. Barret coincidió con grandes figuras de Hollywood del momento como Steve Gutemberg (Loca academia de policías), Don Ameche, Jessica Tandy, Brian Dennehy y Jack Gilford. Además de tener en la dirección a Ron Howard.



Posteriormente también participó en la secuela de Cocoon. Barret no participó en muchas películas más, y sobre todo con el éxito que obtuvo con estas películas. En 1990 decidió retirarse de la actuación. Ahora trabaja como fotógrafo y también como profesor de fotografía. A expuesto en galerías de arte e incluso ha escrito un libro sobre el tema.

Se puede decir que Barret Oliver es un actor ochentero, ya que toda su carrera se realizó en este periodo que tanto amamos los seguidores del CINE DE LOS 80. Actuó en películas que llegaron mucho a los espectadores de la época y que nunca olvidaremos. El inolvidable Atreyu, el simpático dragón Fuyu, los simpáticos abueletes de Cocoon que retornaban a su juventud, el enigmático pero alucinante D.A.R.Y.L



Datos sobre su biografía:

Barret Spencer Oliver nació en Los Ángeles, Estados Unidos el 24 de agoto de 1973. Empezó a actuar en1981 en un episodio de la serie Hulk. Posteriormente en 1982 en otro episodio de la mítica serie ochentera por excelencia El Coche Fantástico. En el mismo año, 1982 participó en dos películas más Jekill y Hide…Hasta que la risa nos separe yBésame y esfúmate. En el 84 en un cortometraje dirigido por Tim Burton llamado Frankenweeniey en otro largometraje llamado Invitación al infierno. Ese mismo año le llegó su salto a la fama con la aclamadísima La Historia Interminable. En el 85 continuó su éxito con D.A.R.Y.L y Cocoon. En el 86 representó un papel en Un Banco, Un Atraco, Un Perro. En 1987 actuó en una obra para la televisión británica, El Jardín Secreto. Cocoon 2la realizó en 1988 y ya por 1989 su última aportación como actor Escena de Lucha de Clases en Beverly Hills. Luego ya sabemos como continúa esto, pero eso es otra historia.


Benjamín Carretero Montes




Delta Force (1986, Menahem Golan) The Delta Force



Muy buenas ochenters, cogemos nuestro Delorean y nos vamos hasta el año 1986, año de estreno de esta película llena de acción y emoción por doquier y con un elenco de actores, que no sé como se metieron en semejante fregao.

SINOPSIS:

Un avión lleno de ciudadanos estadounidenses es secuestrado por terroristas libaneses, con lo que se requieren los servicios de los Delta Force para resolver la situación.

ANÁLISIS:

Basada en los hechos reales ocurridos el 14 de junio de 1985, cuando el vuelo de la TWA 847 fue secuestrado, esta película dirigida por Menahem Golam, sí, uno de los dueños de la Cannon, es una película que puede considerarse un panfleto americanista en la que se nos quiere dar a entender que lo mejor es no torear a los estadounidenses, en cuanto al hecho de meterse con los suyos, porque la respuesta que pueden dar, puede ser demoledora.

Para quien esto suscribe, es una de las mejores películas de Chuck Norris y además enriquecida con el hecho de tener a su lado a un nutrido grupo de leyendas del cine y a futuras estrellas del celuloide o de la pequeña pantalla.
Tenemos a un Lee Marvin como el Coronel Alexander, el cual por desgracia en esta película nos daría su última contribución al séptimo arte, ya que fallecería un año después por la gran “C”.


En papeles más secundarios nos encontramos a Robert Vaughn ( Napoleón Solo en “El Hombre de la CIPOL”), George Kennedy ( “Doce del Patíbulo”), Martin Balsam (“Psicosis”), Steve James ( “American Ninja”) y ya en papeles no acreditados encontramos a un jovencísimo Liam Neeson, Kevin Dillon como “Deltas” o a un William Baldwin interpretando a uno de los marines secuestrados por los terroristas.

Por supuesto no podemos olvidarnos del papel interpretado por Robert Foster, muy delgado para lo que nos tiene acostumbrados, interpretando aquí al terrorista Abdul, papel que si bien se nota el esfuerzo por hacérnoslo creible, queda desdibujado en tanto en cuanto, no es capaz de plantarle cara a Chuck Norris en las secuencias en las que coinciden, eso sí, la muerte que tiene es un momentazo al más puro estilo Chuck y si no me creéis ved la película y adivinaréis porque muchos soñaban con tener el modelo de moto Suzuki, que Chuck pilota en la película, la cual por cierto fue un modelo exclusivamente diseñado por la marca japonesa para la película.


La película hay que reconocerlo, es brillante en las escenas de acción, destacando las secuencias de persecuciones, el ataque a la base de los secuestradores donde están los prisioneros y esos últimos veinte minutos pletóricos, donde cobra especial protagonismo la moto con cohetes de nuestro amigo Chuck. Sin embargo se hace algo pesada en las escenas en las que habría que incidir más en la tensión del momento, como pudieran ser las escenas dentro del avión en el momento del secuestro o por ejemplo en los preparativos de los Delta Force para abortar el secuestro del avión.

Para la música se contó con el maestro Alan Silvestri que nos ofreció una magnífica melodía, la cual es imposible que se nos borre de la cabeza, por lo pegadiza que es y porque además, estaba perfectamente conectada con las escenas de más acción de la película, activando en cierto modo nuestras ansias de ver tiros y puñetazos por doquier.

Dicha partitura de hecho se hizo muy famosa no sólo gracias a la película, si no al hecho de que sería usada por la ABC en las retransmisiones de las quinientas millas de Indianápolis desde 1988 hasta el año 2001, cuando dicha cadena perdió los derechos de dicha competición.


En cuanto a nuestro Chuck, el papel es un calco de los que hacía en aquella época, prácticamente el mismo modo “action-man” que nos presentaba en “Invasión USA” o estableciendo cierto paralelismo con el Braddock de “Desaparecido en Combate”, no en vano en el inicio del film, lo que hace es salvar a uno de sus soldados de perecer en el incendio de un helicóptero.

De todos modos en conjunto es una de las mejores películas de Chuck y si bien la ví con nueve años en el cine en su estreno y haría unos diez años que no la había visto, he de reconocer que ha envejecido mejor de lo esperado y además siempre es una alegría ver tanta leyenda suelta en la gran pantalla, especialmente a Lee Marvin a quien siempre tuve como uno de los mejores actores americanos.

Por José María Molano






La espía que me amó/ Moonraker


Especial Roger Moore, James Bond de los ochenta: Programa doble, La espía que me amó y Moonraker Por Víctor Sánchez González

En Cine de los 80 estábamos deseando dedicar un especial al Bond de los primeros ochenta, Roger Moore, y al repasar la serie de sus películas nos dimos cuenta de que no podíamos comenzar, con un criterio exclusivamente de fecha, por Solo para tus ojosde 1981 (por cierto una de las más flojas de Moore junto con Octopussy), y dejar fuera los dos títulos que reinician la serie tras el parón de 1974, y marcan el comienzo del “Bond de los 80”: La espía que me amóy Moonraker.

Además, las dos son de las pelis más emblemáticas y sin duda las más espectaculares del ciclo Moore, anticipan los avances de la década, la estética ochentera, y contienen momentos y personajes inolvidables. Y es tanto también lo que tienen en común que hemos querido mostrároslas juntas, en “programa doble”, así que, ochenters, no miréis la fecha y… ¡A disfrutar!

La espía que me amó que me amó(The spy who loved me, Eon,1977) y Moonraker(1979) son la décima y la undécima películas del superespía británico creado por el escritor Ian Fleming y que lleva al cine el productor Albert R. Broccoli. Las dos están interpretadas en su papel principal por Roger Moore, y en los roles femeninos por Bárbara Bach y Lois Chiles en cada una.

Aparte de su actor protagonista, comparten director (el británico Lewis Gilbert), temática futurista casi rozando la ciencia ficción (son las más originales y ambiciosas hasta entonces, Moonrakercostó 34 millones de dólares), el coche Lotus Spirit, y, por supuesto, el malo malísimode las dos y auténtico alter egodel Bond de Moore: El gigante de dientes de acero Tiburón.

EL REPARTO

El protagonista principal de las películas es el actor inglés Roger Moore, que en los años sesenta había protagonizado la serie televisiva El Santo, sobre un ladrón de guante blanco, con la que obtuvo mucha popularidad. Cuando el primer Bond (y para muchos el más genuino), el escoces Sean Connery, se hartó del personaje que hasta entonces había interpretado en cinco películas desde 1962, le ofrecieron a Moore el papel del famoso espía, al que aportó su natural porte y elegancia, su fino sentido del humor, un toque menos masculino y más sofisticado que el de Connery, y, por supuesto su característico “enarcar la ceja” (En España también la inconfundible voz de Constantino Romero).

Para enfrentarse a Bond no puede faltar el villano de turno, en este caso interpretado en La espía que me amópor Curd Jürgens (un veterano del Hollywood dorado), y Michael Lonsdale en Moonraker, pero su antagonista verdadero en ambas películas es Richard Kiel, que da vida al incombustible asesino a sueldo Tiburón, un gigante con los dientes de acero que no habla pero consigue una química con el personaje de Bond que les convierte a ambos en auténticos enemigos simbióticos, con sus sonrisas recíprocas y sus escenas de lucha (Como curiosidad, Kiel, un actor marcado por su físico, había aparecido antes en otros filmes como Los rompehuesoso El expreso de Chicago, en esta última ya por primera vez como el sicario silencioso de dientes de metal).

Otro signo de identidad de la serie son las conocidas como “Chicas Bond”, un concepto sexista pero que ha conseguido lanzar al estrellato a muchas actrices, empezando por la primera de ellas: Ursula Andress, y su mítica salida del agua en el primer film de la serie 007 contra el Dr. No de 1962. La típica “chica Bond” es una mujer joven, atractiva y ligera de ropa cuyo cometido principal es ser salvada y sucumbir al irresistible James Bond de turno. Sin embargo, las protagonistas principales en estas dos películas no responden en absoluto a ese arquetipo. Las dos en su estilo son heroínas por ellas mismas, mujeres independientes, que se sitúan al mismo nivel que su partenairemasculino (como la princesa Leia de Star Wars).

En La espía que me amó, Bárbara Bach es Ana Amásova, la agente Triple X del KGB soviético (una especie de análoga al 007 británico). Amásova es inteligente, sagaz y escurridiza; tiene una cuenta pendiente con Bond y rivaliza con él hasta que ambos se ven obligados a unir sus fuerzas contra el malvado Stromberg que planea destruir ambos países. En todo momento, incluso en el amor, Bond y ella mantienen una relación de igual a igual hasta la escena final.


En el caso de Moonraker, Lois Chiles es Holly Goodhead, doctora en física y agente de la CIA infiltrada en Industrias Drax para averiguar los pérfidos planes del multimillonario fabricante de las lanzaderas espaciales Moonraker. Como en el caso anterior, une sus fuerzas con Bond, esta vez sin rivalidades geopolíticas y ambos de nuevo en el mismo plano.

Junto a ellos, los personajes habituales del universo Bond de la época: Lois Maxwell como Moneypenny, Bernard Lee como “M”, su jefe en el Mi6, Desmond Lewelyn como “Q”, el hombre de los gadgets, o Walter Gotell como el general Gogol, jefe de KGB. Además, en pequeños papeles, actrices como Caroline Munro, musa de la serie B, o Corinne Clery.


LA TRAMA

Las películas del sello Bond siguen todas un esquema parecido: La sintonía de Monty Norman y John Barry, una primera escena de acción, los créditos coloristas con el tema musical de la película, y después la historia:

En La espía que me amó, Bond y Amasova han de resolver el misterio de un submarino nuclear británico y otro soviético desaparecidos misteriosamente en alta mar. Ello les llevará desde Egipto hasta Córcega para descubrir que el responsable es el millonario Karl Stromberg que ha construido una ciudad submarina y planea destruir el mundo provocando una guerra nuclear para habitar el mar.

En Moonraker lo que desaparece es un transbordador espacial, y Bond ha de averiguar si el responsable es el millonario fabricante, Hugo Drax. Para ello viajará desde Venecia a Rio para descubrir que Drax oculta en la selva brasileña una base de lanzaderas espaciales con las que planea bombardear el planeta con un virus y refundar una nueva sociedad en el espacio exterior.


AMBIENTACIÓN Y ESCENAS MEMORABLES

Aunque las películas de James Bond siempre ocurren en el tiempo presente, en este caso la ambientación y la temática es claramente futurista: Una ciudad bajo el mar en el caso de La espía que me amó y la conquista del espacio en Moonraker. Ambas gobernadas por el mismo tipo de villano: un millonario excéntrico, megalómano y visionario que quiere destruir el mundo, que considera lleno de maldad y vileza para crear un nuevo paraíso en el que la humanidad parta de cero (en La espía que me amó bajo los océanos y en Moonrakeren el espacio). Ambos malvados también comparten perfil: hombres de cierta edad que ejercen la violencia de forma contenida y mediante la palabra (para las escenas de acción ya está Tiburón).

En ambos casos, aparte de las típicas peleas, disparos y explosiones, las películas utilizan profusamente los efectos especiales (puestos también muy de moda por La guerra de las galaxias), y en las dos resultan muy creíbles aunque hoy en día nos puedan parecer artesanos (las maquetas tanto de la gigantesca ciudad subacuática como de la fastuosa estación espacial resultaban impresionantes en el cine).

En cuanto a las secuencias memorables, las encontramos en las dos películas y algunas se han convertido en icónicas:

En La espía que me amópodemos ver una escena rodada en las pirámides de Egipto durante un espectáculo nocturno que se celebra realmente; también la persecución del helicóptero pilotado por Caroline Munro, del que escapan lanzándose al mar en el Lotus que bajo el agua se convierte en minisubmarino (quizás la imagen más icónica de todos los coches de Bond y su gatgetmás espectacular); y, al final, la escena del interior del superpetrolero en el que se esconden nada menos que tres submarinos nucleares, y en la que se desarrolla quizás la más lograda coreografía de batalla de la serie Bond y una de las mejores del cine de acción, y que se rodó en los gigantescos estudios Pinewood de Londres. 

En Moonraker encontramos también escenas muy reconocibles como la del simulador de velocidad G en la que Bond da vueltas hasta que consigue soltarse; la persecución en el teleférico del Pan de Azúcar de Rio de Janeiro, en la que Tiburónpara el motor con sus manos, corta el cable de acero con los dientes y resiste el impacto de la cabina antes de conocer al “amor de su vida”; También la espectacular persecución de lanchas motoras en el Amazonas (en la que, si nos fijamos, los perseguidores que saltan por los aires son muñecos); y para terminar la parte final que ocurre en el espacio: las logradísimas secuencias del transbordador, La lucha en la estación espacial y la batalla de rayos láser en la estratosfera entre los esbirros de Drax y el oportuno y bien armado comando americano, en la que, al final, en medio de las explosiones que destruyen la estación, Tiburónse vuelve bueno y ayuda a Bond a escapar para salvar la Tierra.


CONCLUSIÓN

Las películas de James Bond son cine comercial y de entretenimiento (abunda la publicidad inducida, coches estrellándose contra carteles publicitarios o la descarada promoción del entonces novedoso transbordador espacial que iba a tener en los ochenta un uso predominantemente comercial), no obstante, tienen un público fiel que ha seguido la serie incluso hasta nuestros días. En cuanto a estas dos películas, son de las mejores del ciclo Moore; son originales, novedosas, con un mensaje optimista y de deshielo en plena Guerra Fría, y combinan, en dosis justas, la acción, el humor y los tópicos del “mundo Bond”.

Por VÍCTOR SÁNCHEZ GONZÁLEZ




Por encima de la ley (1988, Andrew Davis) Above de Law




Steven Seagal: un nuevo héroe de acción

Los 80, la década por antonomasia de las películas y los llamados héroes de acción; un género, el de acción, que arrasó en cines y videoclubs.

Nos encontramos en1988 y Sylvester Stallone era la estrella del género más cotizada tras los incontestables éxitos de las cuatro entregas de “Rocky” y las dos entregas de “Rambo” (ese mismo año se estrenaría la tercera).Tras él, Arnold Schwarzenegger estaba próximo a alzarse con el cetro del género tras “Conan”, “Commando”, “Perseguido” o “Depredador”.

Sin embargo, dos figuras irrumpían con fuerza a finales de esa década para consolidarse posteriormente en los 90. Ellos eran, Jean Claude Van Damme y nuestro protagonista de hoy, Steven Seagal.



Aikido, un arte marcial desconocido

Que puedo decir de este noble arte marcial desarrollado por el maestro japonés Morihei Ueshiba en la primera mitad del siglo XX. Yo mismo practico desde hace tiempo aikido y no puedo decir más que maravillas sobre este arte que hasta la irrupción de Seagal, era prácticamente desconocido para la gran mayoría del mundo occidental.

Steven Seagal se crió en California y ya en su juventud, cuando trabajaba como lavaplatos en un restaurante, practicó karate gracias al maestro Sakamoto que trabajaba en dicho local. Más tarde, por el trabajo de su padre, tuvo que emigrar a Japón a los 17 años de edad donde entró en contacto con el Aikido. Y cabe diferenciar que Seagal no era un “artista marcial”, sino un auténtico maestro que alcanzó el grado de 7º Dan y se convirtió en el primer occidental en abrir un Dojo de dicha especialidad en el propio Japón.

Seagal se ganó la vida de muchas maneras por aquel entonces, una de ellas como guardaespaldas de personalidades estadounidenses que por diversas circunstancias, ejercían actividades en Japón; así es como conoció a la modelo y actriz, Kelly Lebrock, que posteriormente se convertiría en su esposa.


A mediados de los 80 regresó a Estados Unidos para trabajar como coreógrafo de películas de acción, y fue gracias al caza talentos Michael Ovitz lo que le llevó a conocer al productor y director Andrew Davis, para más tarde, firmar un contrato con la Warner.



El héroe de acción de la Warner

La Warner produjo prácticamente todas las películas de éxito de Steven Seagal, y pese a ser un hombre de carácter difícil y dotes interpretativas mínimas, lo cierto es que esta mítica productora repleta de éxitos, supo reconocer la profesionalidad y el talento marcial de Seagal dotándole de un poder de decisión en las producciones, inusual para un tipo recién llegado a la escena Hollywoodiense. Quiero destacar a su vez, que si bien fue Jean Claude Van Damme el que gozó de la simpatía y el cariño de todos nosotros forjándose como un icono de nuestra infancia/adolescencia, fue Seagal el que gozó de un mayor éxito comercial consiguiendo cada una de sus producciones una gran recaudación económica.

Seagal nos mostró un arte marcial nuevo para la gran mayoría de nosotros, siendo predominantemente defensivo y usando la inercia del oponente contra si mismo; con unas coreografías elegantes a la par que brutales. Si bien Chuck Norris y Van Damme nos habían enseñado como hacer morder el polvo a los maleantes, Seagal iría un paso más allá mostrando una violencia sin par a la hora de luxar y romper rostros y articulaciones.



La primera película de Steven Seagal


Fue Andrew Davis, director y productor de películas de acción el encargado de dirigir a Steven Seagal en su primera producción. Años más tarde el propio Davis dirigiría el mayor éxito de Seagal, “Alerta Máxima” y la extraordinaria “El Fugitivo” con Harrison Ford. Y si bien la producción contaba con un escaso presupuesto, hay que reconocer que el resultado final fue tremendamente efectivo y consiguió el favor del público estadounidense asegurando a Seagal un sin fin de películas posteriores.

Reconociendo a su vez que la película adolece del típico guión de narcotraficantes zafios contra policías que han de usar técnicas fuera de la ley, destaco que el film posee uno de los elementos característicos de las producciones de Seagal, y es la denuncia a las malas prácticas de la CIA y ciertos organismos gubernamentales estadounidenses; algo bastante valiente en la era Reagan.

También podemos disfrutar de una reaparecida Pam Grier, musa del cine de acción de serie B de los 70, y una Sharon Stone previa a la mega estrella en la que se convertiría años después.



Conclusión

“Por encima de la Ley” o “Nico” (como se la conoció también en España) es una película sencilla, que no llega al nivel de otras producciones como “Señalado por la muerte” (mi peli favorita de Seagal), pero es la primera producción de uno de los héroes de acción de nuestra infancia/adolescencia, donde podemos verlo fibroso y en plena forma, y que nos enseño una nueva manera de repartir “hostias como panes”, y eso es mucho.



Por Rafael Fernández Moreno

AKIRA (1988, Katsuhiro Otomo) Akira


Desde el primer minuto donde surge la imagen de una ciudad desde una perspectiva casi topográfica siendo aniquilada por una explosión similar a la Bomba de hidrógeno, sabes que no estás ante una película de animación habitual. El miedo de todo una país, el único que ha sufrido un ataque contra población civil con una bomba atómica, queda reflejado en una escena donde el creador del manga, y del anime homónimo, Katsuhiro Otomo plasma lo que, como niño, japonés y ciudadano de un mundo invadido por el miedo al apocalipsis nuclear ha podido experimentar. La “Guerra Fría” es el estado político permanente que Otomo había vivido durante toda su vida. Aquí las víctimas son la población de Tokio pero reflejan, o son ejemplo, de la situación que podría vivir cualquier país. La cuerda del equilibrio político internacional está tensa y cercana a la rotura en varias ocasiones. Por supuesto para Otomo si hay víctimas hay culpables. En la película se culpa al gobierno, estado militar, religión, incluso ciencia.  


De las cenizas renace Neo Tokio, un personaje más de la película. Un escenario prototípico de la imagen que se tiene de la ciudad del futuro, influenciada claramente por el Blade Runner de Ridley Scott. En este nuevo espacio, el miedo a Akira (culpable físico y metafísico del desastre de Tokio) se usa para imponer un estado de terror y represión. Las fuerzas del orden se muestran continuamente usando el abuso de poder y la violencia, demostrando el fracaso del gobierno para desarrollar una sociedad pacífica y equilibrada. Otomo vivió en su infancia una época convulsa repleta de protestas estudiantiles contra el gobierno, en plena década de los 60, algo que queda reflejado en su obra. A su vez, la muerte de Tokio representa también la dualidad de la cultura japonesa donde la tradición va dejando paso a la modernidad; la magnífica música, de Shoji Yamashiro, que suena en los primeros quince minutos están basados en los tambores japoneses, tan arraigados a la tradición, y a la misma vez se mezclan con una imagen futurista donde una ciudad repleta de luces, hologramas y motos eléctricas aparece con un gran esplendor visual. Esta dualidad se alarga en toda la película, donde hay pilares dobles que se retroalimentan, se atraen o se repelen formando una imagen muy parecida al concepto del Yin y el Yang.


La pareja principal es la formada por Kaneda (金田正太郎Kaneda Shōtarō) y Testsuo (鉄雄Shima Tetsuo). Kaneda es el líder de una banda bosozoku (motociclistas delincuentes) llamada “Los cápsulas”, en honor al tipo de droga que consumen. Tetsuo es el amigo y protegido desde la infancia, de Kaneda; este representa el personaje frágil que necesita de la protección, muchas veces paternalista y condescendiente, de Kaneda. Este desequilibrio en la relación provoca un sentimiento de amor-odio de Tetsuo hacia Kaneda, un sentimiento que se basa principalmente en la dualidad admiración-envidia y que provoca que Tetsuo fluctúe durante toda la película como compañero o antagonista del líder de la banda. Es una cuerda en tensión que está al borde de la rotura. Hay una ensoñación de Tetsuo donde el mundo alrededor se desmorona mientras él y Kaneda se miran separados por pocos metros. Aparecen como niños y él intenta alcanzarlo para ser salvado de la destrucción. En una imagen de gran belleza sus manos, brazos y cuerpo empiezan a desmoronarse y romperse como si un jarrón de porcelana chocase contra el suelo. Su fragilidad lejos de Kaneda aumenta, pero también su independencia.


 La película tiene momentos épicos con escenas de acción e imágenes elevadas al cine de culto. La moto de Kaneda, que a veces recuerda al estilo de moto de la película Tron, es una moto eléctrica de gran cubicaje y de gran belleza. Kaneda representa el héroe y su moto es su montura. Esta moto ya es un icono del cine.


La JUVENTUD, en contraposición al gobierno y al ejército, se muestra en la película como una generación sin esperanza y sin futuro, un sentimiento de pérdida muy habitual en la década de los 80 y del estilo de música PUNK de la época cuando fue escrito el manga. Esta visión ciberpunk de esa diferencia generacional se acentúa por la crisis que NeoTokio parece estar sufriendo.
¡Si fracasáis en esta escuela no tendréis más oportunidades!”- se le escucha a un profesor. Se intuye que aunque estudien no parece existir una salida para la juventud. De hecho hay un mensaje en la puerta del bar donde advierte “Adults only” y da la sensación de que es un mensaje del sentir de una sociedad que excluye a la juventud en general, y no solo un mensaje de acceso al local.
En resumen, una sociedad de bases injustas donde las revueltas, el terrorismo, el integrismo religioso y los grupos filoanarquistas constituyen la oposición a un gobierno autoritario, violento y represor. La representación del gobierno es reflejada en el filme mediante un consejo de adultos y ancianos, de banqueros y políticos, incapaces de entenderse mientras el país perece. Caos.

En el lado rebelde aparece otro doble pilar. Key(ケイ) y Ryu. Key es una activista que lucha por la libertad y cuyo líder, al que admira, es Ryu. Key es la conexión necesaria para el desarrollo de la historia de Kaneda con Tetsuo. Cuando Kaneda se une a Key, Tetsuo inicia su periplo en solitario al autoconocimiento y la transformación. Ese periplo es la emancipación, la independencia pero también la corrupción, el poder y la búsqueda del concepto de “superhombre”, de evolución y destrucción. Akira, que, sin aparecer, está presente en toda la obra empieza a plantar su semilla en el alma de Tetsuo. 

El otro doble pilar es el coronel Taisa, jefe militar del proyecto AKIRA, y el doctor, responsable científico del mismo. Y hay una trinidad de niños-ancianos llamados los números, (25,26 y 27) que provocan el renacer de Tetsuo-Akira y guían su camino. Estarán omnipresentes en toda la película. La crítica al desempeño de una ciencia sin bioética, y al uso del conocimiento humano sin fronteras con el único objetivo de aumentar la capacidad de destrucción de un estado militar imperante en NeoTokio, es uno de los temas fundamentales de la película en cuanto a la crítica sobre el poder y la responsabilidad inherente que la humanidad debe poseer. Jugar a ser Dios, el moderno Prometeo que se vuelve contra su creador, y el salto evolutivo, referencia de “2001, una Odisea en el espacio” (Kubrick). Referencias claras de un escalón representado por Akira en esta película y por el impresionante monolito negro en la de Kubrick. El mono que adquiere la consciencia, aquí pretende ser el hombre que se eleva al concepto de superhombre en busca de una supracultura.

Como si de una alegoría del mito clásico se tratase tenemos al oráculo representado por la niña-anciana del proyecto AKIRA, un héroe montando su “caballo rojo” y un monstruo nacido de la incomprensión, la soledad y el complejo.

Una línea temporal que se inicia en la antigua Tokio, en la tradición, que sigue con la destrucción de Akira, la guerra, la posguerra, el terrorismo, el integrismo religioso, el miedo y la represión. Nace un integrismo religioso que clama y reza por la segunda venida de Akira, como si de un Mesías de la destrucción se tratase. Una sociedad corrompida, necesitada de un diluvio universal, una explosión divina y un renacimiento de la virtud. Todo es una bomba y no se necesita a Akira, realmente, para que todo explote.

La muerte de Yamagata, un personaje menor, supone la inflexión donde Kaneda deja de ser el protector para convertirse en el ejecutor. Hay que parar a Tetsuo-Akira cuyo poder inconmensurable le hace convertirse en un monstruo, en la amenaza de la destrucción total.

El simbolismo en la película es constante y un ejemplo es cuando Tetsuo agarra un trapo rojo y se lo coloca como capa. Se ha convertido en un superhombre, en un hombre fuerte, independiente de Kaneda, y con mucho poder.



 Akira es una obra de arte, es una película única cuyo presupuesto fue de 10 millones de dólares, algo inaudito para un proyecto de animación, y que no hubiera sido posible sin la conjunción de diversas productoras formando el proyecto de financiación llamado “COMITÉ AKIRA”. Se basa en su manga homónimo, incompleto en 1988, y que fue terminado (de forma diferente) por Otomo años después. Algunos rumores apuntan a que fue una charla con Alejandro Jodorowsky (creador de “El Incal”, entre otras muchas obras) lo que inspiró a Otomo para el final del manga (cómic). El caso es que la recaudación solo en Japón fue de 50 millones de dólares y la distribución al resto del mundo también fue igual o más productiva. En cuanto a la distribución en EEUU se dice que Spielberg y George Lucas rechazaron distribuirla aludiendo que no sería entendida por el público occidental. La realidad fue que se convirtió en un triunfo mundial y supuso la apertura del manga y el anime al mundo de una forma que antes hubiera sido impensable. Los hechos reafirmaron que estábamos ante una historia de carácter universal y no centrada en el sentir japonés. Esta obra ciberpunk, aunque influenciada por referentes como Blade Runner, Mad Max, 2001, Odisea en el espacio, … es y será una obra única y original.


Su ritmo es correcto y aunque alguno lo niegue sus tres actos principales, véase 1- persecución de los motoristas y presentación de los personajes, 2- huida del hospital y retrospección de Tetsuo , 3- desenlace de Tetsuo y estadio olímpico de NeoTokio, reparten el ritmo con abundantes escenas de acción y está perlada de filosofía metafísica. Un cóctel complejo y lleno de éxito.

Se convierte así en un anime imprescindible donde su persecución de motos se coloca entre las mejores escenas de acción del cine, y que por su belleza quería dejarle el honor de cerrar este comentario-crítica. “The Clowns vs The Capsules” : las luces de los faros se alargan dibujando la trayectoria de unas motocicletas unidas a unos caballeros que luchan por la victoria. Una escena única que todo cinéfilo debe conocer y que sirve como excusa para mostrarnos las capacidades técnicas de una animación que no tenía rival. Nos muestran en una escena de 5 minutos a los personajes, sus vinculaciones y a la gran ciudad que es y será en el mundo del cine NeoTokio.


By moanbe ;-)