Peliculas del recuerdo

Desaparecido en combate (1984, Joseph Zito) Missing in action



Hoy cogemos nuestro Delorean y regresamos al año 1984, aunque en España el film del que os voy a hablar hoy no se estrenó hasta un año después.

SINOPSIS:

Tras pasar siete años en un campo de prisioneros en Vietnam, el coronel Braddock consigue volver a su país, pero sabiendo que muchos de sus compatriotas aún siguen encerrados, decide aprovechar una misión diplomática estadounidense, para regresar e intentar localizar y rescatar a esos soldados que aún siguen confinados, tiempo después de acabada la guerra.



OPINIÓN:

La factoría Canon puso en manos del correcto Joseph Zito,( Viernes 13: el último capítulo o Red Scorpion) esta bélica película, descaradamente patriótica y encabezada por la estrella marcial Chuck Norris.

Apoyada en una decente banda sonora, y sumergiéndonos en la selva vietnamieta, en la comunista Saigon o en la decadente Tailandia mostrándonosla como un lugar de vicio, suciedad y corrupción ( prostitutas, strippers desnudas, calles sin asfaltar ) y aunque la verdad es que fue rodada en Filipinas esta película es una de las muchas que se hicieron por aquellos años, como una especie de manifiesto protesta en contra de la política tomada por Estados Unidos en la guerra de Vietnam y en el abandono que se hizo de muchos soldados, los cuales se sospechaba que siguieron confinados en centros de prisioneros, mucho tiempo después de que hubiese finalizado la contienda.

Con un estilo muy ochentero en las escenas de acción y con un Norris en plena forma y siguiendo los cánones de películas similares, como por ejemplo Acorralado, aunque ésta se centraba más bien en los problemas de la vuelta a casa tras la contienda ( si bien es cierto que en el inicio del film, Braddock a través de flashbacks, no para de recordar todas las penalidades sufridas en su confinamiento, las cuales devienen en su decisión de retornar a Vietnam), la película es muy entretenida, con unos veinte minutos finales intensos, con sucesivos tiroteos y explosiones con nuestro héroe en plan “destroyer” y llevando a buen puerto su misión.

Escenas como la destrucción del campamento vietnamita, él solito, por supuesto, que para eso es Chuck o las finales en las que se deshace de los soldados a base de metralleta, son escenas por las que siempre se recuerda esta película, porque luego serían copiadas, bien en parodias como Hot Shots o bien en otras películas de acción.

En mi opinión es una de las mejores películas de Norris, alejado de sus roles marciales y marcando las pautas que le iban a convertir en uno de los mejores action-man de los ochenta y parte de los noventa, además de ser el inicio de una trilogía y de un personaje que le iban a dar buenos réditos a lo largo de décadas, pesto que treinta y dos años desùés, todos seguimos recordando al coronel Braddock junto a John Rambo, como los iconos por antonomasia del cine bélico americano de los ochenta.



OCHENTESIDADES:
  • Uno de los especialistas que trabajaron con el equipo no fe otro que otro de los action-man por excelencia de aquella época: Jean Claude Van Damme.
  • Ésta fue la primera de las cinco películas que Norris protagonizó para la factoría Cannon y por las que percibió una cifra nada desdeñable para la época de un millón de dólares por film.
  • Aaron Norris, hermano de Chuck, sería el responsable de los especialistas para la trilogía entera.
  • Este film y su secuela fueron rodadas seguidas, pero al visionarla, los productores se dieron cuenta que ésta era mejor y decidieron que la secuela sería en realidad una precuela, que mostraría los acontecimientos previos a este film.
  • Chuck Norris quiso protagonizar esta película, como un sentido homenaje a su hermano pequeño Wieland caído en combate en 1970 en la Guerra de Vietnam.
  • Rodada entre Junio y Octubre de 1984 su recaudación fue de 23.000.000 dólares sólo en USA.

Nos vemos en la siguiente review ochenters.


Por José María Molano 



Espías como nosotros (1985, John Landis) Spies Like Us


Espías como nosotros (1985)

Por Víctor Sánchez González

Espías como nosotros(John Landis, 1985),es una divertidísima comedia ambientada en el tenso conflicto Estados Unidos-URSS de mediados de los años ochenta; un ejemplo de cómo se puede hacer cine de actualidad geopolítica en clave de humor y parodia, del director de Desmadre a la americana.


Sus puntos fuertes: la pareja protagonista (Chevy Chase y Dan Aykroid, dos cómicos de relumbrón, entonces en lo más alto de su carrera), la pareja creativa Aykroid-Landis (guionista y director, con un texto lleno de gags hilarantes llevados con efectividad a la pantalla), el magnífico elenco de secundarios (encabezados por Steve Forrest), y su mensaje conciliador y optimista en plena Guerra Fría. Su punto débil: aunque de forma sutil y contenida (no tan descaradamente como algunos productos de acción de la década), toma partido del lado americano en el conflicto.

EL ARGUMENTO

Emmet Fritz-Hume (Chase) y Austin Millbarge (Aykroid), son dos funcionarios de poca monta que se presentan a las pruebas para hacerse espías. Tras un examen desastroso, son reclutados para una acción encubierta en el extranjero, que les llevará desde el Medio Oriente al mismísimo corazón de la Unión Soviética, donde, con la ayuda de un grupo de militares rusos, tratarán de evitar un conflicto nuclear global.


EL REPARTO

Los divos absolutos de la película son Chevy Chase y Dan Aykroid, auténticas estrellas de la comedia ochentera que provenían, como Bill Murray o John Belushi, de la inagotable cantera del show televisivo “Saturday Night Live”. Chase es un “caradura” con habilidades diplomáticas que se junta por casualidad con un despistado experto en decodificación (Aykroid), y ambos se convertirán en atribulados espías.

El protagonismo femenino corre a cargo de dos actrices y modelos: Donna Dixon, casada entonces con el propio Aykroid, que interpreta a una bella agente de la CIA, y Vanesa Angel (conocida por la serie “La mujer explosiva” y que estuvo a punto de interpretar a “Xena la princesa guerrera”), que hace de militar rusa. Ambos papeles tienen una gran carga erótica y escasa relevancia argumental más allá de convertirse en objeto de deseo de los protagonistas masculinos, algo, por otra parte, muy habitual en el cine de entonces (por cierto, Dan Aykroid, autor del guión, “enrolla” a su esposa con el personaje de Chase en vez de con el suyo).

El malo de la película no es otro que el “SWAT” Steve Forrest, que interpreta a un desquiciado general de las fuerzas aéreas empeñado en desatar por su cuenta la tercera guerra mundial para que prevalezca el “modo de vida americano.”

Les acompañan secundarios como Bruce Davison (Agente del gobierno) o Bernie Casie (el “malencarado” coronel instructor), así como un montón de caras conocidas en breves cameos: Desde Frank Oz (El actor, director y marionetista que pone voz a Joda en Star Wars, que interpreta al profesor del examen), pasando por los también directores Terry Gilliam, Joel Cohen, Sam Raimi y el mago de los efectos especiales Ray Harryhausen (en las desternillantes escenas de los doctores), el cantante B. B. King, el cómico Martin Brest, y hasta el mismísimo Bob Hope, ya muy anciano pero con su chispa de siempre, que asoma la cabeza apenas un instante en una tienda de campaña.


AMBIENTACIÓN HISTÓRICA

Pese a ser una comedia de entretenimiento, Espías como nosotrosrefleja el ambiente de permanente desconfianza que viven en los primeros ochenta las denominadas entonces “dos superpotencias”, Estados Unidos y la URSS, con sus ejércitos en una descontrolada escalada nuclear que llevaba inexorablemente a lo que se denominó “destrucción mutua asegurada” (Siglas en ingles MAD, “loco”; los americanos desplegando en Europa Occidental sus misiles Persingy Cruise ylos rusos copando sus bosques con las plataformas móviles de SS-20), y los dos con el espionaje como principal arma para obtener información del otro. Una inestabilidad acrecentada si cabe por la agresiva política exterior llevada a cabo por la administración Reagan (que también trata de utilizar el cine como herramienta de propaganda política contra el enemigo comunista), y que coincide con los breves y sucesivos liderazgos en Moscú hasta la llegada de Gorbachov (un pacifista convencido que acabará arrastrando al viejo “cowboy” americano a la mesa de desarme, algo que se anticipa también en el gag final de la película en el que los dos países negocian ya la paz). 


ESCENAS HILARANTES

Desde el principio, la película es una sucesión de escenas a cual más divertida, desde el comienzo, cuando Fritz-Hume está haciendo que estudia en plena oficina mientras ve en su pantalla una vieja película de Ronald Reagan.
Muy poco después, la graciosísima secuencia del examen, en la que Chevy Chase saca a pasear todo su arsenal de humor físico y chusco, desde la flatulencia a las caídas, pasando por sus incontables gadgets, trucos y chuletaspara copiar, implicando casi sin querer a su “nuevo amigo” Aykroid.
Rápidamente y de forma sorpresiva, ambos son ascendidos a espías de “nivel 10” y enviados a un campamento para entrenarse en el que su comportamiento es tronchantemente desastroso. Aun así, son enviados a Oriente Medio, donde se hacen pasar por eminentes doctores en dos escenas memorables (la del saludo, “doctor, doctor”, y la de la operación “a vida o muerte”). De allí pasan a la frontera soviética por las heladas montañas y, para no ser descubiertos, improvisan un destartalado escenario con luces en plena nieve para hacerse pasar por extraterrestres en la secuencia más famosa del film.
Al final acabarán en un pequeño campamento militar ruso que custodia un misil nuclear donde descubren que se su misión es un señuelo, ideado por un general americano para desatar la guerra total.
En esta parte, aunque también con una buena dosis de humor, se muestra a los rusos como personas de carne y hueso, no tan distintos de nosotros, y no como en otros filmes de la época en los que aparecen retratados siempre como pérfidos monstruos sin alma. Al final todos tienen los mismos anhelos de paz, amor y fraternidad, y colaboran para reprogramar y anular la secuencia de lanzamientos y juntos salvar el mundo.

CONCLUSIÓN

Más en la línea comercial de “Que vienen los rusos” de 1966, que en la sátira mordaz de la excelente “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú” (Stanley Kubrick, 1964), Espías como nosotroses una más de las comedias ochenteras de Aykroid y su grupo de amigos humoristas como El pelotón chifladoo Cazafantasmas. Esta vez con el telón de fondo de la Guerra Fría.

Por VICTOR SANCHEZ GONZALEZ


Remo, desarmado y peligroso (1985, Guy Hamilton) Remo Williams: The Adventure Begins




REMO: desarmado y peligroso


Producto de su época


Remo Williams: The Adventure Begins”, título original de la cinta, solo puede concebirse dentro de una década plagada de imaginación, pasión por las artes marciales y valentía absoluta por parte de las productoras cinematográficas a la hora de realizar todo tipo de films.

Nos encontramos en 1.985, y la tristemente desaparecida “Orion Pictures” venía de triunfar arrolladoramente, un año antes, con “Amadeus” y “Terminator” por lo que decide producir una serie de películas basadas en las novelas pulp de los años 70, escritas por Richard Sapir y Warren Murphy, con el personaje “Remo Williams” como protagonista, un policía sentenciado a muerte por un delito accidental y que es captado por una organización gubernamental que opera al margen de la ley, falseando la muerte de Remo y otorgándole una nueva identidad.

Esta película se engloba dentro de las 18 producciones previstas por “Orion” para el mismo año y que resultan ser un desastre financiero todas ellas. Sólo la excelente acogida de público y crítica de “Platoon” en 1986 y el éxito comercial de “Robocop” en 1987 salvan a “Orion Pictures” de la quiebra. Por ello, y debido a la escasa recaudación de “Remo Williams: The Adventure Begins”, se descarta cualquier posible secuela.



Reparto singular y director eficaz

Para interpretar a “Remo Williams” la productora buscaba a un actor que pudiera interpretar a un nuevo “duro” del cine de acción y por ello eligieron a Fred Ward, actor que había participado en dos producciones de notable éxito en 1983 como fueron “Elegidos para la gloria” y “Más allá del valor”. Y esta era sin duda una oportunidad de oro para Fred Ward de lanzar su carrera hacia el estrellato, cosa que no ocurriría debido a la pobre recaudación en taquilla y los problemas financieros de “Orion”.

Para encarnar al inolvidable maestro coreano de artes marciales que enseñaría a Remo todo tipo de técnicas de combate, los productores, inspirándose claramente en el personaje de “Pat” Morita (Karate Kid, 1984), decidieron no seleccionar a un actor asiático sino, como solía hacer Hollywood en décadas anteriores, elegir a un actor occidental y maquillarlo con rasgos orientales.
Esta incompresible decisión, a priori, resultó todo un acierto ya que un irreconocible Joel Grey (Cabaret, 1972), debido a una fantástica labor de maquillaje, realizó una soberbia e inolvidable interpretación como el inflexible maestro “Chiun”, por la que sería nominado en la categoría de mejor actor secundario en los Globos de Oro.

Otros actores que acompañarían a Fred Ward y Joel Grey serían veteranos como Wilford Brimley, que había participado en producciones tan notables como “La Cosa” (1982) o “Cocoon” (1985); J.A. Preston, un habitual de multitud de series de televisión durante los años 70 y 80; y una semi desconocida Kate Mulgrew, que una década después se haría mundialmente famosa por interpretar a la capitana “Janeway” en la serie “Star Trek: Voyager”.

Pero si hay una persona a la que debemos destacar es al director de la cinta, Guy Hamilton (James Bond contra Goldfinger, 1964; La batalla de Inglaterra, 1969; El hombre de la pistola de oro, 1974, etc.), célebre por ser el director de las consideradas por muchos, mejores películas de la saga de James Bond, y que debido a sus problemas fiscales tuvo que declinar en 1978 dirigir “Superman” en detrimento de Richard Donner. Suyo es el mérito de pese a contar con un lamentable guion y un ínfimo presupuesto, lograr una película llena de humor y acción bien rodada que ocuparía un hueco en nuestro corazoncito ochentero.



Serie B pero cuando tienes buenos profesionales…

Si hay un apartado que sobresale en esta película por encima de cualquier otro es la portentosa labor de maquillaje, por la que sería nominada al Oscar compitiendo duramente con “El Color Púrpura” de Steven Spielberg y “Máscara” que finalmente sería quien obtuviera el premio.

Las interminables sesiones de maquillaje para caracterizar a Joel Grey surtieron el efecto deseado puesto que al ver la cinta, olvidamos por completo al maestro de ceremonias de “Cabaret” y creemos ver a un auténtico maestro coreano.

También cabe destacar la fotografía de Adrew Laszlo, excelente director de fotografía húngaro, experto en rodar secuencias de acción como ya había demostrado en “The Warriors” (1979) o “Acorralado” (1982).

Y qué decir de la banda sonora puramente ochentera compuesta por Craig Safan (serie “Cheers”, 1982; “The Last Starfighter”, 1984).


Los 80…

Como he comentado anteriormente, “Remo Williams: desarmado y peligroso”, es una de aquellas entrañables producciones contextualizada en una década donde la pasión por las artes marciales y todo lo que proviniese de Oriente, los justicieros callejeros, la defensa del débil frente al fuerte y la imaginación desbordante e inocente, estaban a la orden del dia.

Como hemos cambiado… a peor…


por Rafael Fernández Moreno










McQuade, el lobo solitario (1983, Steve Carver) Lone Wolf McQuade


Muy buenas ochenters, hoy os traigo una de las mejores películas de nuestro action-man: Chuck Norris y esta vez teniendo un digno oponente como es el fallecido y añorado David Carradine.

Sinopsis:

Mc Quade debe enfrentarse a una red de traficantes de armas, los cuales han puesto en peligro la vida de su hija y asesinado al novio de ésta. Dicho cartel, está dirigido por Rawley Wilkes ( David Carradine) maestro además de artes marciales y campeón invicto.

Opinión:


Western moderno, con unos primeros planos y una música en total simbiosis con la acción y que no hacen más que recordarnos los buenos tiempos del spaghetti western, de los maestros Ennio Morricone y Sergio Leone.

Realizado con cierta soltura por Steve Carver, la película es una de las mejores protagonizadas por Norris, poniendo énfasis además, en el hecho de que las escenas de acción han sido bien realizadas, mostrando las dotes marciales de nuestro protagonista.


A destacar, las escenas rodadas en el desierto donde se inicia la película y la facilidad con la que Norris se deshace de los villanos, aparte claro está de las escenas que comparte con David Carradine, donde se masca la tensión en todo momento…especialmente en el duelo final, con un David Carradine activando el modo “ Kung-Fu”, ya que recordemos que su fama marcial procedía de la serie del mismo nombre.

No podemos olvidarnos de esa belleza ochenter : Bárbara Carrera, la cual, , tal y como sucedía en el cine de los ochenta no deja de ser un mero adorno al servicio de nuestro héroe y que perece en brazos de su amado al final de la película.


Ochentesidades:
  • Siempre que se le comentaba a Norris, acerca de las cualidades marciales de Carradine, siempre decía lo mismo: “Es tan buen artista marcial, como yo actuando”
  • La escena final, fue íntegramente rodada por Norris y Carradine, sin dobles, con el consiguiente enfado por parte de los productores. Siempre se dijo que ambos actores se llevaban mal y por consiguiente en esta última escena, Norris se entregaba con demasiado celo contra Carradine.
  • En la escena de cama entre Carrera y Norris una serpiente se introdujo entre ellos con el consiguiente susto de ésta, que por lo visto había tenido otro percance en la película no oficial de James Bond : “ Nunca digas Nunca Jamás” interpretada por Sean Connery.

Si tenéis oportunidad, no dejéis de verla, pues es una de las mejores de Norris, con acción a raudales y que nunca deja de entretener.
Próxima parada: “Desaparecido en Combate”

José María Molano

TRAILER

Platoon (1986, Oliver Stone) Platoon


En contrapartida a la versión que reflejó John Wayne en “Boinas verdes” (1968), Oliver Stone se propuso dar una versión más real y cruda de la guerra de Vietnam, en la cual el director y guionista sí estuvo. Se trata de un proyecto valiente teniendo en cuenta que cuando se estrenó (1986) ya se habían llevado a cabo dos películas sobre dicha guerra y que gozaban del beneplácito de público y crítica. “Apocalypse now” de Coppola y “El cazador” de Michael Cimino se presentaban como las versiones definitivas sobre una guerra que siempre ha obsesionado a la sociedad norteamericana por los años que duró, los soldados americanos que murieron (58.000) y la aparente inutilidad del conflicto.

Oliver Stone inicia su trilogía sobre Vietnam con esta película, a la que seguirán “Nacido el 4 de Julio” (1989) y “El cielo y la tierra” (1993). No solo hace alusión a los jóvenes estadounidenses sin futuro que acuden a la muerte, sino a la cantidad de víctimas civiles que en toda guerra mueren sin sentido y, muchas veces, desde el crimen de guerra. Hay que tener en cuenta que murieron 58.000 americanos, pero que también lo hicieron más de un millón de vietnamitas. Stone refleja la crueldad de la guerra y convierte una película bélica en un panfleto pacifista, usando la que se considera la peor derrota de EEUU en una guerra. Hay un momento de la película donde un personaje le dice a otro que van a perder la guerra, y éste le responde con incredulidad. La superioridad militar de EEUU era innegable, y todos pensaban que vencerían, sin embargo la historia se escribe sola. Esta ingenuidad inicial del novato que no conoce y supone y llena de prejuicios su mente ante la idea de ser un héroe que luchará por su país es parte del mensaje de esta película y se resume fácilmente con el fragmento de biblia con el que se inicia el filme y que pertenece al libro de Eclesiastés: “Regocijaos jóvenes en vuestra juventud…”

El joven idealista que llega a Vietnam con el ímpetu de la inconsciencia que brinda dicha juventud es Charlie Sheen interpretando a Chris, un joven universitario que se alistó de forma voluntaria y que formará parte del pelotón (Platoon) protagonista de la película. Es un guiño del destino que su padre protagonizara la otra gran película bélica basada en Vietnam. Los novatos llegan y lo que reciben es un golpe de realidad en forma de bolsas de basura con cuerpos de compañeros. Eso es Vietnam y el director nos lo muestra desde el minuto uno.

La película no solo defiende la paz ofreciendo el horror de la guerra, consigue también desarrollar escenas de acción de un alto grado de suspense y tensión, logrando que no despeguemos la mirada para intuir en esa noche cerrada en la selva, cuándo aparecerá el enemigo para dispararte desde cualquier flanco. Es una combinación perfecta de ritmo donde se mezclan notables escenas de acción con los magníficos diálogos entre reclutas, los cuales no dejan de ser inteligentes reflexiones sobre la realidad social de los EEUU de los años 60. Oliver Stone, como guionista, plantea en varios momentos de la película la injustica social de los sectores más pobres del país, el “no future” de los jóvenes perdidos en esa desigualdad socio-económica, el machismo e incluso el racismo y clasismo imperante hacia los negros; como si de un espejo se tratase, la realidad del país se refleja en un conjunto de muchachos en una guerra. Incluso el inicio de las drogas en la sociedad norteamericana tiene presencia en gran parte de la película. Un fragmento de la voz en off de Chris resume perfectamente lo expuesto.

Pues aquí estoy, anónimo. Con chicos que a nadie importan un carajo. Vienen de ninguna parte muchos de ellos. Ciudades pequeñas de las que nunca has oído hablar. Pulaski, Tennessee, Brandon, Mississippi, Pork Van, Utah;, Wampum, Pennsylvania. Dos años en el instituto, como mucho. Con suerte, a la vuelta les espera algún trabajo en fábricas, pero la mayoría de ellos no tienen nada. Son los pobres, los marginados, sin embargo luchan por nuestra sociedad y nuestra libertad. Extraño ¿no es cierto? Son chusma, y lo saben. Tal vez por eso se llaman a sí mismos ‘Grunts’ (carne de cañón), porque pueden soportarlo todo. Son los mejores que he visto, abuela. Son el corazón y el alma de América.”



Pero la película es mucho más. El recluta es un lienzo en blanco sobre el que pintar un cuadro. Hay dos oficiales que representan la lucha del bien contra el mal. Y esto es el leit motiv de la película, saber si el joven recluta tenderá a “el mal” o a “el bien”. Prácticamente todos los personajes de la película son ambiguos excepto tres. Estos dos oficiales están brillantemente interpretados por Willem Dafoe (Elias) y Tom Berenguer (Barnes). Chris (Sheen) se encuentra con estas fuertes influencias que determinaran todo su recorrido a lo largo de la película. Pero Chris no es el tercer personaje que representa valores absolutos. Está claro que Elias representa el bien, Barnes el mal, pero hay un tercer recluta que representa exactamente en lo que Chris puede llegar a convertirse si sigue incondicionalmente a Barnes. El tercer “absoluto” es un apóstol del oficial Barnes, y es interpretado por Kevin Dillon (Bunny). Hay un momento especialmente dramático donde Chris está a punto de ser absorbido por Barnes y su discípulo Bunny. Y en eso consiste gran parte del fondo dramático de la película. En conocer el destino del recluta Chris. La voz en off de Charlie Sheen ayuda a entender la perspectiva desde la que mira y siente el protagonista. 


Es evidente que la película tiene un reparto amplio donde destacan apariciones como Forest Whitaker, Johnny Deep, John C. McGinley,… pero el triángulo interpretativo que sustenta toda la película está centrado en Tom Berenguer, Willem Dafoe y Charlie Sheen. Elías representa el sacrificio del mártir para que todas las almas se salven de la condena, el profeta que te guía hacia la virtud en un infierno de sangre, violencia y decadencia. Y Barnes representa toda la fealdad del ser humano, los instintos sin censura, la violencia, la falta de empatía e incluso la autodestrucción. Una cicatriz cruza la cara del oficial como carreteras en un campo de trigo, mientras sus ojos incendiados por el fuego de la muerte se iluminan rojos como el infierno. Esta sería la mejor forma que tengo de describir a un personaje que, por lo verdadero que resulta, se convierte en un terrorífico demonio que todos temeríamos tener cerca. A Barnes parece que tampoco le queda hogar al que volver, como Chris confiesa en un momento dado. Ese sería un punto en común para los dos personajes, no tienen un puerto en el que atracar el barco y siguen navegando hasta naufragar.

La película es espléndida y tiene momentos realmente duros donde se levantan todas las cartas y entiendes cual es la realidad que ocupan cada uno de los componentes del pelotón en Vietnam. Oliver Stone critica con el desproporcionado asalto a un poblado de campesinos vietnamitas, hasta qué punto el miedo puede conducir a la violencia, la injusticia, la crueldad, la carencia de empatía, incluso hasta la conversión de hombres en monstruos. Los crímenes contra la humanidad que se producen en todas las guerras quedan grabadas a fuego con las imágenes que Stone logra introducirnos en la mente a través de la inhumanidad de Barnes y Bunny, sobre todo. Esa vorágine de violencia acaba contagiando a todos, incluido Chris que está a punto de sucumbir y caer al pozo.

Esa peligrosa inercia acaba con el sacrificio de Elías, el cual inocula luz en el corazón del joven soldado. En una escena bellísima con el imprescindible Adagio para cuerdas (adagio for strings) de Samuel Barber, Elías levanta sus brazos al cielo como si guiara el camino que su alma vejada debe seguir. Esta escena serviría, a la postre, como portada del filme y representa el sacrificio que sirve a Chris para desmarcarse de Barnes y elegir un camino definitivo.


Una película bélica donde hay drama (ataque al poblado), denuncia social, suspense (muerte de Elías), acción, intriga (posible consejo a Barnes), buenas interpretaciones, una gran dirección, buena fotografía y una música conmovedoramente delicada. Una joya que cada año envejece mejor y que se convierte en imprescindible

Termino mi crítica con las últimas palabras del joven soldado Chris (Charlie Sheen) y que creo que resumen el devenir de un Ulises en busca de su hogar, cansado de muerte y oscuridad y que busca la luz, la virtud y el compromiso de que lo vivido no vuelva a sucederle a nadie más. Mientras el helicóptero inicia el vuelo se contemplan cientos de muertos plagando la tierra y Chris inicia su discurso final.

Cuando pienso en lo que pasó allí, creo que no luchábamos contra el enemigo. Luchábamos contra nosotros mismos. El enemigo estaba dentro de nosotros. Ahora la guerra ha terminado para mí pero siempre formará parte de mi vida. Estoy seguro de que Elías estará luchando con Barnes por lo que Rhah llamaba la posesión del alma. Hay momentos en los que me siento como un niño que tuviera dos padres, pero sea como sea, nosotros, los que sobrevivimos, tenemos un deber a cumplir: enseñar a los que vengan detrás lo que sabemos e intentar el resto de nuestra vida encontrar la virtud y perfeccionarnos.”

By moanbe ;-)

TRAILER

Golpe por golpe (1981, Steve Carver) An Eye for an Eye



Muy buenas ochenters , hoy cogemos nuestro Delorean, para transportarnos hasta el año 1981, año del estreno de la película que vamos a intentar analizar.
Por partes, el argumento nos cuenta la historia de Sean Kane, policía del departamento de narcóticos de San Francisco, que se ve envuelto en una emboscada en el marco de una investigación de tráfico de heroína y en la cual perece su compañero.

Como consecuencia de ello, se centrará en buscar venganza, tanto por la muerte de su compañero, como la de posteriormente, la compañera sentimental de éste.
La película tiene una nómina de actores bastante potente para aquella época, entre los que destacan Christopher Lee ( Drácula) como el villano de la función, Richard Roundtree ( Shaft) como el jefe de Sean y sin olvidarnos del toque oriental del film, con el profesor Toru Tanaka y el inolvidable Mako ( Conan) como el mentor de Kane y padre de la novia de su compañero, el cual se unirá a la búsqueda de venganza del policía.


Todo el metraje es entretenido, con muy buenas escenas de acción, incidiendo en las aptitudes marciales de Norris, esta vez sí no como en el Octagon , además aquí se ve que Norris está en muy buena forma, como demuestra cuando se quita la camiseta tras el duro entrenamiento desfogante contra el saco de boxeo que tiene en su casa o como cuando se enfrenta a los asaltantes en la casa de Mako o en las escenas finales en la mansión de Morgan. Así mismo el propio Mako destaca con sus aptitudes marciales, como shensei de Norris, aunque éste tira por el lado humorístico de la función más que por el lado ‘actioner’.

Destacan las escenas del ataque del helicóptero a la casa de Mako y aquellas en las que aparece el profesor Tanaka , que es el guardaespaldas de Morgan Canfield ( Christopher Lee), como aquella en la que levanta un Wolkswaggen Escarabajo o la muy buena pelea final con Norris. Un Tanaka, que parece casi un calco del magistral Harold Sakata ( Oddjob en Goldfinger ), ya que el estilo de lucha es el mismo, es decir fuerza bruta con estrangulamiento y rotura de huesos y el no decir ni pío en todo el metraje, salvo algún gruñido y esgrimir cierta sonrisa, que acojonaría al más pintado.


Además la escena tanto de la muerte del compañero de Sean, como el asalto final a la mansión del magnate Morgan Canfield ( Christopher Lee), están rodadas muy cuidadamente, al más puro estilo ochentero , sin movimientos violentos de cámara y que chocan con el modo de rodar este tipo de escenas en nuestra época y para muestra un botón…los policías no llevan ni cascos de protección, ni chalecos antibalas, aunque a decir verdad, por aquella época, era muy famosa la serie S.W.A.T ,protagonizada por Robert Ulrich y el vestuario es calcado al empleado en la mítica serie.

De Christopher Lee, a pesar de que sólo aparece en no más de veinte minutos de la película , su sola presencia ya es de agradecer, ya que pocos actores tenían esa mirada de villano, que el inigualable Sir podía mostrar.


Un detalle que llama la atención, a mí por lo menos, es que la casa de Sean está totalmente vallada, con un sitema de alarma, que los de Secúritas Direct, no alcanzan ahora ni por asomo y el adelanto que más me alucinó, fue que tuviese mando a distancia…sin cables, cuando de aquella época, me acuerdo que el único mando que había en mi casa era mi madre cuando mandaba cambiar de la primera al a segunda o a lo sumo el del VHS Grundig, que tenía mando a distancia, sí, pero con cables…

En fin, muy entretenido film de Norris, dirigido por un Steve Carver con notable maestría, siguiendo los tópicos del cine policíaco y de acción de la época, sin aburrir y cumpliendo perfectamente su cometido.

Si no la habéis visto , darle una oportunidad, porque la merece y si podéis buscad la BSO, porque es una delicia para los oídos.

Nuestra siguiente parada será: Mc Quade ,Lobo solitario o lo que es lo mismo Chuck Norris vs David Carradine ¡Fight!

Jose María Molano

TRAILER


ESCENA






Runaway: Brigada Especial (1984, Michael Crichton) Runaway


Runaway brigada especial (Runaway, Tri-Star pictures, 1984) es un film a caballo entre el thriller policial y la ciencia ficción ochentera de serie B que nos dibuja un futuro optimista en el que los robots forman parte de la vida cotidiana. Fue escrita y dirigida por Michael Crichton (Almas de metal, 1973), que ha tenido una exitosa carrera como novelista (es el autor entre otras de Parque jurásico), y protagonizada por Tom Selleck y Cynthia Rodhes.

Sus puntos fuertes: Un planteamiento muy original, su estética típicamente ochentera de diseño y neón (a contracorriente de otros títulos futuristas de la época más oscuros y apocalípticos como Terminator o Robocop, aquí los policías están ociosos, visten uniformes elegantes y no están acorazados ni desbordados), un archivillano arquetípico que no deja indiferente, acción a raudales y unos efectos especiales que han resistido bastante bien el paso del tiempo. Su punto débil: La excesiva dependencia de su estrella protagonista ya que es una película hecha por y para su lucimiento.



El argumento

Jack Ramsay es un veterano policía que ha desarrollado fobia a las alturas tras no poder evitar unos asesinatos de los que se siente culpable. Por ello, pide el traslado a una unidad de segunda línea, la brigada Runaway que se ocupa de los incidentes con robots (muy escasos y casi siempre intrascendentes), un trabajo cómodo que le permite pasar tiempo con su hijo. Sin embargo, una noche sucede lo impensable: un robot doméstico ha matado a varias personas y retiene a un bebé en su cuna. Ramsay y su nueva compañera Karen Thomson acuden a la casa familiar y Jack consigue reducirlo y salvar al pequeño.

La investigación del suceso, que coincide con una extraña oleada de robots descontrolados, les lleva hasta un perverso científico llamado Charles Luther (que ha desarrollado unos microchips -el MacGuffin de la película- que convierten a los robots en asesinos), y a su posible cómplice, Jackie Rogers, la atractiva secretaria de la empresa que los fabrica.

Taimado y camaleónico, Luther ha creado también un arma imposible, una pistola con un proyectil programable para seguir a un objetivo hasta destruirlo, que es capaz incluso de doblar esquinas, y también unos microrobots asesinos similares a insectos.

El caso va a convertirse en un enfrentamiento personal entre Luther y Ramsay en el que se verá complicado su pequeño hijo. Para salvarle, Jack se tendrá que enfrentar a sus propios miedos en lo alto de un edificio en construcción.


Los protagonistas

La estrella indiscutible de la película es el imponente Tom Selleck, famoso entonces por la serie Magnum y que estuvo a punto de ser Indiana Jones (de hecho Lucas y Spielberg escribieron el personaje para él pero la CBS esgrimió su contrato y el papel recayó en la segunda opción, Harrison Ford). Para hacer Runaway, Selleck decidió cortarse el pelo a cepillo para darse un aire más futurista y así huir de la imagen campechana de Magnum pero mantuvo su poblado bigote como seña de identidad. Selleck es el sargento Jack Ramsay, un experimentado policía que dirige la unidad.

Su partenaire es Cynthia Rhodes, que además de actriz es cantante y bailarina (participó en títulos como Flashdance o Staying Alive, la fiebre continua). Rhodes interpreta a la agente Karen Thomson, la nueva compañera de Ramsay y su posible interés amoroso. Su naturalidad y su sonrisa aportan frescura, y también consiguen sacar a Selleck de su encorsetado rol de tipo duro.

El antagonista de Selleck es nada menos que Gene Simmons, afamado rockero y vocalista del grupo Kiss. Su interpretación del malvado Dr. Luther es sencillamente magistral, compone un malo-malísimo de manual, abyecto y sin fisuras, justificaciones o medias tintas, que te atemoriza sólo con la mirada.

Completa el cuarteto protagonista la exótica Kirstie Alley, lanzada al estrellato tras su debut en Star Trek II, la Ira de Khan. Alley, que interpreta Jackie, la secretaria, amante y ambigua cómplice de Luther, tiene quizás el papel más interesante y menos estereotipado de los cuatro porque se mueve a caballo entre su fidelidad al malo y su deseo de no causar daño. Además provoca sutiles celos a Karen, ya que Ramsay se siente atraído por ella desde el primer momento en que la rescata de un robot centinela descontrolado.

Completan el reparto, secundarios de lujo como G. W. Bailey (al que todos conocemos por ser el teniente Harris de Loca academia de policía y que aquí también hace de inspector jefe pero serio), el actor afroamericano Stan Shaw que interpreta al analista policial del equipo, y Marilyn Schreffer que pone voz a Lois, la fiel y cumplidora robot-canguro que cuida del hijo de Ramsay (Joey Kramer).


Conseguidas escenas de acción y armas imposibles

La película contiene fantásticas escenas de acción y otras llenas de dramatismo e intensidad. Los efectos especiales, todos rodados sin artificios digitales, son muy notables para la época y han resistido estupendamente el paso del tiempo, salvo tal vez el vuelo del minimisil, realizado con fundidos. Además,
para suplir la falta de medios, se utilizan recursos narrativos y visuales propios del cine más clásico y que hoy en día se echan de menos en las apabullantes películas actuales.

Entre las escenas más memorables, todas con Selleck como protagonista, está el rescate del bebé en medio de una nube de periodistas (con traje “disruptor” y arma de rayos incluidos), o la emocionante secuencia en la que Ramsay se ve en la necesidad de extraer urgentemente uno de los proyectiles explosivos del brazo de su compañera en plena escena del crimen, y que resulta extraordinariamente intensa pese a que se sostiene tan sólo con diálogos, primeros planos de Karen y una imagen radiográfica; sin que se vea una sola gota de sangre (eso es cine).


También destaca el primer disparo de la superarma antipersona, que pasa de largo a Selleck porque está programada para matar a otro y que era la imagen reclamo en el tráiler.

Otro de los momentos estelares de la película es la persecución nocturna en coche autoguiado esquivando pequeños “rastreadores” explosivos, también el enfrentamiento final en lo alto de un rascacielos a medio construir al que se llega por un veloz ascensor robótico sin compuertas, custodiado por esos pequeños pseudoinsectos metálicos que ya hemos visto hacer de las suyas durante toda la película, y que son los que al final acaban con su malvado creador. Además, la película termina según los cánones del género: con susto y beso, un beso que se prolonga y se prolonga por los títulos de crédito.


Impresión final

Runaway brigada especial, siendo un título menor, es una buena película de policías con el punto justo de acción, romance y ciencia ficción, que nos retrotrae a la visión que en los ochenta se tenía del futuro que hoy es presente y que en tantas cosas no es como hubiéramos querido o esperado. Desde una óptica personal puedo decir que fui al cine a verla –con mis padres, por supuesto- y me encantó, la tengo grabada de la tele en una vieja cinta VHS borrosa y llena de saltos, y no me la pierdo cuando me entero de que la repone algún canal.

VICTOR SANCHEZ GONZALEZ


TRAILER