"Tengo que daros una noticia buena y otra mala.La buena es que los chicos ya están aquí , la mala es que están muertos"
"El terror llama a su puerta"(Night of the Creeps) es uno de esos productos ochenteros que si bien en su momento pudo pasar algo desapercibido, con los años ha alcanzado un estatus de pieza de culto. Son continuas sus reediciones en DVD y las menciones en circuitos especializados , las mismas circunstancias rodean , por otro lado , a Una pandilla alucinante, también dirigida por Fred Dekker, que resultó un relativo fiasco en taquilla, mientras que ahora goza de cierta popularidad.
Centrándome en el debut de Dekker, "El terror llama a su puerta", supone un cachondísimo homenaje al cine de serie B , en concreto, a la ciencia ficción de los años 50-60, al cine de slashers y al cine de zombies, todo ello presentado con una estética de tipo comic y un tono autoparódico aderezado con humor negro que, sumado a una falta absoluta de pretensiones, animan a difrutar de un rato más que agradable.
La historia comienza mostrándonos una nave espacial extraterrestre de la que se escapa un peligroso experimento. En La Tierra, a finales de los años cincuenta, una pareja ve desde su coche un extraño objeto en llamas que se precipita desde el cielo, el chaval, que se adentra en el bosque para comprobar de que se trata, es "poseído" por una especie de babosas espaciales, mientras la chica es descuartizada por un sicópata que se ha escapado del manicomio.
Veinticinco años después , en la misma localidad , dos jóvenes universitarios de la Corman University tratan por todos los medios que una hermandad los acepte porque Chris , uno de ellos, quiere ligarse a Cyntia, una fémina la mar de hermosa. Como condición de ingreso , los chicos "guays" de la hermandad les ponen como prueba depositar un cadaver delante de la residencia. Lo que no se iban a imaginar es que ni cortos ni perezosos nuestros protagonistas , que por cierto , se apellidan Carpenter y Romero, descrionizan un cadaver de un laboratorio liando un pifostio "que pa qué". El cadaver que descongelan no es sino el del infectado hace veinticinco años, y las babosas , una vez liberadas , convierten a todo en quien se introducen en zombi , pudiendo también resucitar a los muertos.
Cuando los acontecimientos se desarrollan, entra en escena el personaje más cachondo de toda la película, el inspector de policía Ray Cameron , el exnovio de la chica a la que descuartizó el psicópata del manicomio . Cameron será el encargado de investigar la sucesión de misteriosas muertes con un estilo muy cachondo, uno de los puntos fuertes de la película, pero además guardará un secreto , que él mismo asesinó por venganza al fugado del manicomio y lo enterró. Esto se lo confiesa el mismo a Chris en un momento delirante y dejando al espectador un poco fuera de bolos.
Sin tratar de desvelar más detalles de la trama merece la pena apuntar las continuas referencias a directores de cine de terror nombrando a los personajes Cameron , Dante, Cronenberg, Romero ,Landis, la universidad Corman etc. Además de guiños puramente cinematográficos, como el visionado de una escena de Plan 9 del espacio exterior (Ed Wood) o la clara alusión a la Noche de los muertos vivientes (George Romero) . La autoparodia también está vigente con frases del estilo : "Esto no es una peli de terror" , "Preferiría que unos bichos alienígenas controlasen mi cerebro"; o los sardónicos comentarios del inspector Cameron , siendo antológico el momento en que los zombis rodean la residencia de las chicas y éste espeta: "Tengo que daros una noticia buena y otra mala.La buena es que los chicos ya están aquí , la mala es que están muertos"
En definitiva, nos encontramos ante una película cuyo único fin es hacer pasar un buen rato y que seguramente disfrutarán más quienes conozcan este tipo de cine ya que así entenderán mejor los chistes y las continuas referencias hacia aquellos directores y géneros de los que se proclama sin pudor deudora.
Como curiosidad, señalar que el final iba a ser otro, pero a los productores no les gustó la idea, en palabras de Dekker: ""La idea era que al final de la película los bichos eran eliminados por nuestros héroes... Acababan consumiéndose en las llamas en el edificio de la fraternidad. La película se acaba y todos creemos que todo ha terminado, y entonces pasamos a un plano de la calle. Unos cuantos bichos aparecen en el encuadre -oh, oh, hay más-, y entran en el cementerio, que está lleno de muertos. Los bichos se meten dentro de los muertos y hacen que vuelvan a la vida, así que todos los cadáveres del cementerio se levantan y empiezan a ir de un lado a otro. Después vemos la nave espacial del comienzo de la película, y la idea era que habían vuelto para recuperar su pequeño recipiente." Ese final se puede ver en los extras de la reedición en blue ray.
Fred Dekker anunció en su momento la posibilidad de realizar una segunda parte con el elenco original de actores , así como un remake de Una pandilla alucinante, pero ambos proyectos han caído en el olvido ...
El hecho de recordar Un hombre lobo americano en Londres cobra, en el momento que leáis estas páginas, especial relevancia por dos motivos principales. El primero es que el 21 de agosto de este año se celebra el treinta y cinco aniversario de su estreno en los Estados Unidos (en España se estrenó el 23 de octubre de 1981). El segundo es que su director, John Landis, visitó nuestro país para recoger el premio a Maestro del fantástico otorgado por el festival Nocturna que se celebró en Madrid durante los días 23 y 29 de mayo de este año de nuestro señor Crom.
Pero efemérides y homenajes personales aparte, una película que no sólo fue revolucionaria en su estreno, sino que con el paso de los años sigue siendo reivindicada por legiones de seguidores del fantástico habiendo adquirido el tan aclamado apelativo de "culto", no podría ser más adecuada para ser recordada en un fanzine como Neutron.
Al igual que ocurrió con el subgénero vampírico, y tras la edad dorada de las producciones de la Universal, la Hammer y las protagonizadas por nuestro querido Paul Naschy, las películas de licántropos decayeron en una suerte de autoparodia involuntaria causada por una repetición sistemática de clichés que las condenaron a su estancamiento. Pero los años ochenta no sólo supusieron una eclosión de nuevas ideas, sino que se apostó por proyectos muy arriesgados que germinaron en un crisol de híbridos en cuanto al desdibujamiento de las fronteras de géneros. Si a esto le sumamos una mejora radical de los efectos especiales y visuales, nos encontramos frente a una década en la que se revitalizó el género de terror en general y el universo de los vampiros y los hombres lobo en particular.
Si en el mundo de los vampiros nos encontramos con la visión vanguardista de El ansia (1983, Tony Scott), la comedia-terror de Noche de miedo (1985, Tom Holland), los vampiros adolescentes de Jóvenes ocultos (1987, Joel Schumacher) o el western crepuscular de Los viajeros de la noche (1987, Kathryn Bigelow), en el caso de nuestros amigos los licántropos hay tres películas fundacionales que rompieron ese anquilosamiento propio de décadas anteriores, y todas ellas se estrenaron en 1981: Aullidos (Joe Dante), Lobos humanos (Michael Badleigh) y Un hombre lobo americano en Londres (John Landis) – En compañía de lobos (1984, Neil Jordan) es otro título muy reivindicable por su universo onírico y exploración de ese mal seminal escondido en los cuentos clásicos- . Aullidos, que ostenta el privilegio de ser la primera en estrenarse y por eso una de las más influyentes, rompe con la tradición del hombre lobo solitario y nos ofrece un espectáculo de terror con trasfondo psicoanalítico; Lobos humanos, tras su envoltorio de investigación policíaca y thriller, esconde una crítica social y ecológica solemne; Un hombre lobo americano en Londres reconstruye la clásica película El hombre lobo (1941, George Waggner) en una nueva versión contemporánea; la de John Landis.
Lo destacable de Un hombre lobo americano en Londres respecto a sus coetáneas es que constituye una propuesta sorprendente, única e inclasificable que fluye, de la manera más natural y nada forzada, entre el humor y el terror, además, nos ofrece la que aún hoy día es considerada la mejor transformación de hombre a licántropo de toda la historia del cine. Pero, antes de adelantar acontecimientos, empecemos ... Por el principio ...
En 1969, un joven Landis de 18 años que trabajaba en Yugoslavia como factótum en la película Los violentos de Kelly (1970, Brian G. Hutton) asistió por casualidad a un suceso de lo más peculiar que le impulsó a escribir el guión de Un hombre lobo americano en Londres: un grupo de gitanos estaba enterrando un cadáver amortajado y envuelto con ajos y rosarios en posición vertical y a gran profundidad; el motivo era que no querían que regresase de la tumba ... La vestimenta anacrónica de los gitanos evocó en Landis algunas de las películas de la Universal y , dudando ,al principio sobre qué monstruo clásico elegir, se decantó por el hombre lobo añadiendo la presencia de los muertos vivientes. El guión de Un hombre lobo americano en Londres se escribió en 1969, pero no fue hasta más de diez años después, a consecuencia del éxito de varias de sus comedias como Desmadre a la americana (1978) o Granujas a todo ritmo (1980), cuando Landis obtuvo el beneplácito de la industria cinematógrafica para rodar su ansiado proyecto– aunque no exento de trabas por considerar la película en medio de ninguna parte, ya veremos el porqué – con un presupuesto de diez millones de dólares y que sería producida por Polygram y distribuída por Universal.
Se rodó en localizaciones de Gales y Londres. Landis se había documentado sobre la presencia de hombres lobos "reales", es decir, personas que fueron tomadas por tales en tiempos de superstición exacerbada y descubrió que en Francia y en Gales fueron los lugares donde a más gente se ejecutó por este hecho. Como él no hablaba francés y la literatura gótica de los ingleses siempre le había entusiasmado (con Mary Shelley y su Frankenstein a la cabeza), tuvo claro que Gran Bretaña sería el lugar idóneo para rodar. Pero otro motivo menos bucólico tuvo gran peso en su elección. Y es que en Inglaterra existía un incentivo fiscal conocido como "Plan Eady" mediante el cual los productores recibían un porcentaje de la recaudación nacional. Para esto había que cumplir unas condiciones, la principal que tanto el equipo como los actores fueran británicos (salvo que se tratase de alguna estrella internacional),de ahí la razón de que el 99% del reparto sea inglés. Eso sí, Landis se las amañó para que admitieran a dos actores norteamericanos ...
En principio, los productores querían a Dan Aykroyd y John Belushi en el papel de los jóvenes turistas americanos, pero Landis se negó argumentando que eran actores muy cómicos y que no encajarían en una producción de esas características, además, siempre tuvo en mente que los actores no fuesen conocidos. Finalmente, David Naughton y Griffin Dunne interpretarían a David y a Jack, mientras que el papel de la enfermera Alex recae sobre Jenny Arguter. Por aquella época, John Woodvine pertenecía a la prestigiosa compañía teatral Royal Shakespeare Company y había representado una obra titulada Nicholas Nickleby en Nueva York, obra que Landis había visto y por eso le ofreció el papel del doctor J.S.Hirchs, así como muchos otros papeles secundarios a otros actores de la misma compañía.
La película - dedicada a la memoria del fallecido Jim O´Rourke , quien consiguió el trabajo a Landis en Los violentos de Kelly y fue el productor de El monstruo de las bananas (1973, John Landis) – narra la historia de dos jóvenes mochileros norteamericanos, David (David Naughton) y Jack (Griffin Dunne), que mientras recorren el norte de Inglaterra son atacados por lo que parece ser un hombre lobo. Jack resulta muerto, pero David sobrevive y se despierta en un hospital de Londres donde es atendido por la preciosa enfermera Alex (Jenny Arguter), con quien comenzará una relación, y por el doctor J.S.Hirchs (John Woodvine). Según transcurren los días David es presa de horribles pesadillas que culminan con la aparición de su difunto amigo Jack, quien le avisa de que al haber sido mordido por un hombre lobo él mismo ha quedado a merced de la terrible maldición.
Como veis, se trata de una historia que, en principio, no tiene mayor complejidad, pero con la que Landis, filtrada por su peculiar y caleidoscópica visión, logra crear una obra única, ecléctica y diferente a todo lo visto dentro de esa temática y que aúna el componente trágico que imbuye al mito clásico del hombre lobo con un tratamiento contemporáneo, fresco, desenfadado y repleto de humor, y al mismo tiempo terrorífico.
El comienzo ya nos deja claro que no vamos a ver la típica y tópica película de terror. Y es que unos planos generales del páramo galés acompañados por la dulce melodía de Blue Moon interpretada por Bobby Vinton nunca permitirían conjeturar los catastróficos acontecimientos que se desencadenarán a continuación. Pero es que la banda sonora – todas las canciones elegidas contienen en su título la palabra "moon" (luna) - cobra especial importancia por un uso anempático (es decir, que contrasta con el contenido de las imágenes) que refuerza la sensación general de surrealismo que desprende toda la película. Gran ejemplo de esto es el momento de la brutal transformación de David, donde, en lugar de una inquietante melodía empleada como recurso multiplicador del terror que desprenden las imágenes (trillado uso de este recurso en las películas de género junto al de las subidas de sonido), escuchamos estupefactos las plácidas notas de otra versión del Blue Moon, esta vez la de Sam Cook. Una última versión del Blue Moon, la de The Marcels, al estilo festivo que sugiere el "doo-wop", suena acto seguido de la muerte de David y tras comenzar los créditos finales. A parte de estas tres versiones de Blue Moon, otros temas son Moondace de Van Morrison y Bad Moon Rising de Creedence Clearwater Revival. En cuanto al "score" compuesto por el oscarizado Elmer Bernstein no hay mucho que destacar, y queda eclipsado por el citado uso anempático de algunas de las canciones que componen la banda sonora.
Pero si el empleo de la banda sonora resulta cuanto menos chocante, que decir de la multitud de situaciones estrambóticas que van aconteciendo durante el metraje. Desde la apoteósica entrada en la "acojedora" taberna llamada "La oveja degollada" , hasta conversaciones con muertos vivientes en un cine porno que tratan de convencer a David de que se suicide. El aspecto surrealista de la película queda también muy reforzado por las escenas oníricas, una de las cuales, cuando el grupo de hombres lobo nazis atacan a la familia de David, está concebida como un sueño dentro de un sueño; un homenaje de Landis a Buñuel y a su película El discreto encanto de la burguesía. A esto hay que añadir ciertos elementos metalingüísticos como las conversaciones acerca de la Universal y Lond Chaney Jr o de la misma El hombre lobo de 1941.
Pero si bien ese tono cómico está presente durante todo el metraje, no por ello no dejan de sucederse momentos verdaderamente terroríficos de violencia cruda y sin concesiones: el primer ataque del hombre lobo pone los pelos de punta al escuchar los desesperados gritos de Jack, el ataque de David en el metro es realmente perturbador por su uso de la steady cam y la entrada del licántropo con la cámara fija en contrapicado, por último, el clímax final es un ensalzamiento del caos en forma de muertos, accidentes de coche y un gran lobo que decapita de un mordisco al jefe de la policía en pleno Picadilly Circus. El trágico final que rehuye el "happy end" cierra el círculo que comienza con la llegada de los incautos forasteros a Gales a bordo de un camión de ovejas (sutil metáfora del destino que les aguarda) y que homenajea, una vez más, al clásico de George Waggner.
Por último, no puedo terminar sin comentar como se gestó lo que señalaba como la mejor transformación de un hombre lobo en la historia del cine y otro de los motivos responsables de que esta película permanezca incólume en la retina de cualquier cinéfilo.
Rick Baker y John Landis se conocieron durante el rodaje de El monstruo de las bananas (Schlock, 1973). Landis y Baker, recordemos que Landis ya había escrito el guión de Un hombre lobo americano en Londres, hablaron durante años sobre la idea de la transformación del hombre lobo hasta que a Baker se le ocurrió una técnica que bautizó como "Change-O-Head"y que consistía en una cabeza retráctil cubierta de piel plástica activada por un mecanismo interno. Cuando Landis pudo por fin ponerse manos a la obra con su película, Baker se encontraba precisamente trabajando en otro clásico licantrópico, Aullidos (1981, Joe Dante), pero como llevaba diez años esperando a que se materializase la idea de Landis, Baker abandonó a Dante, dejando a su ayudante, Rob Bottin (La Cosa, Robocop, Desafío Total), otro maestro del maquillaje, al mando. Por eso, paradógicamente, la primera película en mostrar este efecto fue Aullidos al haberse estrenado antes, sin embargo, la transformación de Un hombre lobo americano en Londres resulta más realista y completa; todo un prodigio técnico que tardó en rodarse una semana (salían a uno o dos planos por día) y que nos muestra con todo lujo de detalles, mediante primeros planos y a plena luz, cómo las orejas, pies, manos, cabeza y cuerpo de un ser humano van mutando y adquiriendo apariencia lobuna. Totalmente impresionante y revolucionaria con respecto a los efectos utilizados en producciones previas en las que el hombre lobo no dejaba de ser un hombre con un cuerpo y cara peluda ataviado con pantalones tejanos ... Michael Jackson quedó tan impresionado con esta escena que John Landis terminó por dirigir su famosísimo videoclip "Thriller" mientras que Baker fue el encargado de los efectos de maquillaje.
Un hombre lobo americano en Londres resultó un éxito comercial que recaudó más de sesenta millones de dólares a nivel mundial. A pesar de ello, a la crítica no le convenció esa indefinición dentro de un género, pero para muchos seguidores del fantástico – entre los que se encuentra el que suscribe – resulta la mejor película de John Landis, y, sin duda, una de las mejores sobre hombres lobo. GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA
Los cuerpos de varias chicas jóvenes aparecen en la ciudad. Charly Brewster, un adolescente con las hormonas a punto de ebullición, sospecha que su nuevo vecino, Jerry, es el asesino; pero no un asesino normal, sino un vampiro. Por supuesto, su novia Amy, su madre y su amigo “ Rata” permanecen incrédulos ante la teoría de Charly, e incluso el gran Peter Vincent, un matavampiros de película en horas bajas al que recurre como medida desesperada, le toma por loco. Pero Charly sabe que bajo la encantadora fachada de Jerry Dandrige se esconde un verdadero chupasangre.
Noche de miedo supone la reinvención de un subgénero de capa caída y que películas como “El ansia” (1983), “Mordiscos peligrosos” (1985), “Jóvenes ocultos” (1987) o “Los viajeros de la noche” (1987) – cada una en su estilo- pondrían de nuevo en la palestra. “Noche de miedo” trata de acercarlo al terreno juvenil tan propio de los ochenta e imbuirle un humor cargado de autoreferencias que recuerdan a un gran homenaje/parodia como es “El baile de los vampiros” (1967), aunque, en este caso, sin dejar de ser una película de terror.
¡Soy Peter Vincent, el matavampiros!
Así, uno de sus puntos fuertes es precisamente esa continua parodia/homenaje al cine de vampiros característico de la productora Hammer y que encuentra en el personaje Peter Vincent (Roddy McDowall) su encarnación (no por casualidad el nombre proviene de dos grandes “monstruos” del cine de terror: Peter Cushing y Vincent Price). Peter Vincent, una de las bazas fuertes de la película y mi personaje favorito de Noche de miedo, es un actor pasado de moda que sobrevive presentando un programa que emite viejas películas de terror (Noche de miedo) que ya nadie- excepto Charly- ve. Y es que según sus propias palabras: “Los jóvenes sólo quieren ver locos furiosos con la cara cubierta haciendo picadillo a chicas vírgenes”. Esto, como no, no es más que una claro guiño a la oleada de “slashers” que inundó el género de terror de los ochenta a raíz de “Halloween” (1978). Vincent, pese a su reticencia inicial, se verá obligado a aceptar su papel ficticio y enfrentarse en “la realidad” a uno de los seres que tantas veces ha matado en sus películas. La diferencia es que ni él es tan valiente como su personaje de celuloide - y ni siquiera cree en los vampiros- ni su enemigo se mostrará tan vulnerable como las vampiresas que mata hasta con la estaca empuñada al revés.
Y así llegamos a la otra novedad que “Noche de miedo” nos presenta con respecto a otras películas: el personaje de Jerry Dandrige (Chris Sarandon). Un “hombre” refinado, atractivo, seductor y aparentemente encantador – a quien para más inri, entre víctima y víctima, vemos hincar el diente a varias piezas de fruta- que pasa completamente desapercibido y que constituye la antítesis del arquetipo acartonado y anacrónico al que el cine nos tiene acostumbrados. Una ruptura del estereotipo que, por otra parte, podemos ver en la vampira que acechaba a Jim Carrey en “Mordiscos peligrosos” (1985), pero que sin duda tiene su origen en la pareja de sofisticados chupasangres de “El ansia” (1983) y que continuarían por otros derroteros más modernos (macarras, si se quiere) los vampiros de “Jóvenes ocultos” o los de “Los viajeros de la noche”, ambas de 1987, conformando una selección de auténticos vampiros del siglo XX.
Además, los amantes del terror gozarán de la gran fuerza que despliegan las escenas más escabrosas - en gran parte gracias al magnífico maquillaje de Ken Díaz (La Cosa, Piratas del Caribe)- como la del ataque en casa de Charly, los enfrentamientos entre Peter y "Rata", o la"batalla final" en la guarida del no muerto. Una atmósfera bien lograda que complementan a la perfección la composición musical de Brad Fiedel (Terminator 1 y 2, “Mentiras arriesgadas”) y una buena ambientación a caballo entre lo "moderno" y lo "retro". Todo ello bajo la dirección de un Tom Holland (quien repitió éxito al mostrar al mundo uno de los iconos más conocidos del cine de terror, Chucky, "El muñeco diabólico", 1988)que escribió y dirigió la que para mí es su mejor película. Por poner un pero, me resulta un poco descafeinada la "intrusión" del idilio entre Amy y Jerry; aunque gracias a esto se logren las hipnóticas escenas del baile y de la "conversión" de Amy.
¿He de decir que me encanta esta película?
Por cierto, en 2011 se perpetró un "remake" protagonizado por Colin Farrell, pero esa es otra (desgraciada) historia.
Continuamos el especial de policías ochenteros centrando nuestro ojillo en las parejas de policías que copaban la pantalla grande por aquellos tiempos. Estas películas, pertenecientes al sugénero de las "buddy cop movies", a la vez una variante de las "buddy films", nos muestra la forzosa relación entre dos agentes de la ley, uno suele ser un capullo mientras el otro un repelente dicharachero, que enfrentando un problema terminan por hacer amistad a base de sangre, sudor y lágrimas (éstas normalmente de los malos que dejaban hechos unos zorros). Veamos cuales fueron algunas de estas encantadoras parejitas.
Ellos se soportan ... porque no tienen más remedio ...
Riggs y Murtaugh
Sí, amigos, creo que en este caso ni siquiera merecen presentación, pero para los despistados diré que si uno está como un cencerro, el otro más. Martin "Perro loco" Riggs y Roger "Mala uva" Murtaugh son los protagonistas de Arma Letal (1987) y de las otras tres películas que conforman, la hasta ahora, tetralogía dirigida por Richard Donner.
Películas : Arma Letal (1987), Arma Letal II (1989), Arma Letal III (1992), Arma Letal IV (1998)
Interpretados por Mel Gibson (Riggs) y Danny Glover (Murthau)
Jack Cates y Reggie Hammond
Es considerada la primera "buddy cop movie", aunque paradójicamente, Hammond no es un policía sino un timador encarcelado al que Cates recurre para dar caza a dos delincuentes. Walter Hill trató de repetir el éxito de la fórmula con "Danko, calor rojo", pero la jugada no le iba a salir tan bien.
Películas: Límite: 48 horas (1982), 48 horas más (1990)
Interpretados por Eddie Murphy (Hammond) y Nick Nolte (Cates)
Danko y Ridzic
¡Esto es la hostia! El Chuache haciendo el papel de Chuache y el Belushi haciendo de Belushi en una de esas películas tan característicamente maniqueas de los ochenta en la que el personaje del ruso de turno es una especie de robot oxidado (llamémosle, por decir algo, Terminator) y el americano es la pera limonera. ¡Ah, también está dirigida por Walter Hill! ¡Mola! Y veremos al Chuache enseñar teta. ¿Mola?
Película : Danko, calor rojo (1988)
Interpretados por Arnold Schwarzeneger (Danko) y James Belushi (Ridzic)
Tango y Cash
Tango y Cash, Cash y Tango , los maderos fugitivos que ponen el listón muy alto (juas). Restallone hace de capullín y Russell de ... sí, de listillo.
Película: Apuesto a que lo adivináis (Nota del "escritó": éste no es el título de la película sino una gilipollez mía- aunque supongo que ya estaréis acostumbrados-)
Interpretados por Syslvester Stallone (Tango) y Kurt Russell (Cash)
Friday y Streebek (¡qué sí coño, que se llaman así, no he bebido!)
Dos de las caras más indiscutiblemente ochenteras protagonizan este homenaje/parodia a la famosa serie homónima de televisión (Dragnet- por cierto, el que haya traducido el título al español sí que ha bebido, ¡y seguro que mucho!-).
Película: Dos sabuesos despistados (1987)
Interpretada por Dan Aykroyd (Friday) y Tom Hanks (Streebek)
Wilbur Walsh y Matt Kirby(¡y qué más da el nombre de los personajes! Son Bud y Terencio, de toda la vida)
Los únicos, los irrepetibles, los desopilantes emisores de cascoporros renuevan placa en el pecho y las caras (en forma de pamesta) de los pobrecitos que osen enfrentarles (¿no son acaso los únicos seres humanos capaces de liarse a hostias con Chuck Norris y empatar? Bueno, ellos son dos ...)
Películas: Dos superpolicías (1977), Dos superpolicías en Miami (1985)
Interpretados por Bud Spencer y Terence Hill
Tom Beck y Lloyd Gallagher
Interesante propuesta de "buddy cop movie" pasada por el tamiz de la ciencia ficción, la serie B y el "psychokiller"
Interpretados por Michael Nouri (Beck) y Kyle McLachlan (Gallagher)
Matthew Sykes y Samuel "George" Francisco
Esta es , como el caso anterior, otra variante de "buddy cop movie" en la que se inserta de fondo la ciencia ficción. En una Tierra poblaba también por extraterrestres el sargento Sykes tendrá como nuevo compañero a un alienígena policía; juntos darán caza a un peligroso criminal.
Película: Alien Nation (1988)
Interpretados por James Caan (Sykes) y Mandy Patinkin (Francisco)
Especial dedicado a los policías más representativos de los años ochenta. En esta primera parte (El llanero solitario) mostraré aquellos iconos que destacan precisamente por encarnar el paradigma de héroe; aquel que no necesita a nadie más que a sí mismo para luchar contra los malotes.
El llanero solitario
Bastante tienen con ellos mismos como para aguantar a compañeros …
Rick Deckard
Deckard pertenece a un cuerpo especial de la policía de Los Angeles, los Blade Runners. Su misión: "retirar" replicantes. Total, ellos sólo son androides y el humano, ¿o no?
Películas:Blade Runner (1982)
Interpretado por Harrison Ford
Harry Callahan
Mundialmente conocido como Harry el sucio, Callahan es el policía más duro del Departamento de San Francisco. Armado con su Magnum 44 , Clint Eastwood construiría un icono copiado hasta la saciedad. ¿Adivináis de donde procede el modelo de policía rudo, rebelde con sus superiores, y que da caza al quinqui a golpe de frases tan irónicas como lapidarias? Anda, alegradme el día.
Películas: Harry el fuerte (1973), Harry el ejecutor (1976), Impacto súbito (1983), La lista negra (1998)
Interpretado por Clint Eastwood
Axel Foley
Eddie Murphy da vida a este cachondo policía en una trilogía que supuso una explosiva mezcla de acción y humor. ¡Cómo molan las piscinas!
Películas: Superdetective en Hollywood (1984), Superdetective en Hollywood II (1987), Superdetective en Hollywood III (1994)
Interpretado por Eddie Murphy
Marion Cobretti
Cobra para los amigos, muerte lenta y dolorosa para los enemigos. El madero loco que mastica cerillas y desayuna trozos de pizza batidos. Sylvester Stallone mereció un Oscar ( injustamente no otorgado) por su interpretación del exterminador de criminales (¿o acaso el crimen no era una plaga?). Por cierto, ¿sabías que originalmente él iba a encarnar a Axel Foley en Superdetective en Hollywood? ¿Espeluznante, verdad?
Mitad hombre, mitad máquina. Murphy, un policía casado y padre de un hijo, despierta después de un brutal tiroteo convertido en un robot al servicio de la OCP.
Películas: Robocop (1987), Robocop II (1990), Robocop III (1993)
Interpretado por Peter Weller
John McClane
¡Redios! Éste sí que es un sufridor. Siempre en el momento menos oportuno y en el lugar menos indicado. Terminará sus peripecias cortado, golpeado, disparado, apaleado, machacado , insultado, humillado ... siempre por obra y gracia de algún supervillano al que, finalmente, dará su merecido. Habemus quinta parte. ¡Yippee-ki-yay!
Películas:La jungla de cristal (1988), La jungla de cristal II (1990), La jungla de cristal III: La venganza (1995), La jungla de cristal IV (2007)
Interpretado por Bruce Willis
Frank Drebin
El miembro más destacado de la brigada policial. Astuto, inteligente, ágil y muy capaz… de provocar las más disparatadas situaciones sin mucho esfuerzo.
Películas: Agárralo como puedas (1988), Agárralo como puedas 2 y ½ (1991), Agárralo como puedas 33 y 1/3. El insulto final (1994)
Interpretado por Leslie Nielsen
Nick Conklin
Mejor conocido por ser el policía que junto Charlie Vincent (Andy García) se enfrentará a los Yakuza en la lluviosa tierra del sol naciente. En principio puede parecer una "buddy cop movie", pero cuando el compañero estira la pata la cosa se convierte en cuestión de venganza.